Crianza: Peso y salud

″¡Qué lindo es y qué gordito está!″.

Seguro que has oído esta frase más de una vez cuando alguien está elogiando a un bebé. Un bebé ″gordito″ en nuestra cultura se ve a menudo como un bebé sano y hermoso. Es más, se considera que una mamá que tiene un bebé gordito, es una mamá que está haciendo un buen trabajo.

Cuando el pediatra mide al bebé en las tablas de crecimiento y nos da el percentil en el que se encuentra, saber que está por encima de la media suele ser motivo de satisfacción y que está por debajo motivo de preocupación, aunque el bebé esté igual de sano en los dos casos.

Peso y salud

El hecho de que un bebé sano se haya asociado durante mucho tiempo en nuestra cultura con un bebé que se ve ″gordito″ tiene su lógica. Las generaciones anteriores no lo tuvieron fácil para criar bebés. Por un lado, no existían las vacunas que tenemos hoy en día a nuestra disposición, ni los antibióticos o tratamientos para la mayoría de las enfermedades que ahora se pueden prevenir o tratar y antes podían acabar con la vida de un bebé. A esto hay que añadir la hambruna y la malnutrición que, en algunos países, también estaban presentes en muchas familias.

Un bebé gordito tenía más posibilidades de sobrevivir un problema de salud que uno que no estuviera bien alimentado. De ahí viene en parte el valor que le dan muchas culturas, incluida la nuestra, a un bebé con exceso de peso.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho en las últimas décadas. Hoy en día, la obesidad infantil es un problema grave y, en muchos casos, este problema inicia en la infancia. Los niños no ganan sobrepeso de la noche a la mañana, es un proceso gradual que se desarrolla a lo largo de meses o incluso años.

Las repercusiones que la obesidad infantil tiene en un niño pueden ser muy graves. Por ello es muy importante saber cuál es la mejor alimentación que le puedes dar a tu bebé, desde que es chiquito, para que mantenga un peso saludable.

Niños gorditos antes y ahora

Hay otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de niños gorditos. Antes, en la generación de nuestras madres o abuelas, el hecho de que un niño pequeño tuviera unos kilos de más no era un gran motivo de preocupación porque, a medida que el niño crecía, este exceso de peso solía desaparecer gradualmente.

Pero la vida que se hacía antes era bastante diferente de la que se hace ahora. Los niños hacían mucho más ejercicio jugando en la calle y la alimentación no contenía una cantidad tan grande de azúcares y grasas como tiene ahora.

Hoy en día los niños hacen mucho menos ejercicio. La televisión y los videojuegos han pasado a convertirse en pasatiempos favoritos, en lugar de los partidos de fútbol y los juegos de correr y pillar que antes eran sus diversiones habituales.

Además, debido a la falta de tiempo, las familias de hoy utilizan a menudo alimentos ya preparados, comidas precocinadas o comidas rápidas. Estos alimentos suelen tener una proporción más alta de azúcares y grasas que los alimentos naturales. Y las sodas, que son tan comunes hoy en día, se tomaban antes de forma ocasional y excepcional en una fiesta de cumpleaños o celebración, no formaban parte de la dieta diaria como sucede en la actualidad.

El exceso de calorías, unido a una falta de ejercicio, tiene como consecuencia el exceso de peso.

¿Qué hacer?

Los niños latinos se están viendo especialmente afectados por la epidemia de obesidad infantil en los Estados Unidos y cuanto antes comienza un niño a tener exceso de peso, más posibilidades hay de que sea obeso en la edad adulta.

Sin embargo, aunque tu pediatra te diga que tu niño pesa más de lo que debería, puede ser difícil aceptarlo, especialmente si tu mamá o tu abuelita te insisten, con buenas intenciones, en que tienes que darle de comer más a tu bebé, o que no está engordando lo suficiente. Pero fíate de tu pediatra. Si te dice que tu hijo tiene sobrepeso, sigue sus recomendaciones para llevarlo al peso adecuado para su etapa de crecimiento. Y si considera que tu bebé está sano y que su peso está bien, aunque la abuelita opine lo contrario, estate tranquila.

Dejar de darle el pecho a un bebé chiquito y pasar a la fórmula para ver si ″engorda″ o añadirle cereales al biberón no son buenas estrategias porque una alimentación excesiva en la infancia frecuentemente es causante de problemas de obesidad en el futuro.

Revisado por el Dr. Alberto Gedissman

 

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