No te vayas de casa sin despedirte de tu hijo

Jamás te vayas de casa sin despedirte de tu hijo. Nunca cruces esa puerta pensando que es lo mejor para el niño. Pues no sabes lo equivocada que puedes estar. Mucho menos eres consciente de las consecuencias que esta decisión errónea acarrea.

Sin duda alguna, irte de casa es uno de los momentos más duros que debes enfrentar cada día. No importa si el fin es hacer las compras, ir al gimnasio, a estudiar, a trabajar o asistir a alguna reunión. Ese instante en que debes despegarte de tu pequeño duele, y mucho.

Sin embargo, uno de los errores más groseros que las madres -y en ocasiones abuelas- suelen cometer es no despedirse. Ello marca al niño, no solo en el momento, sino a largo plazo. Pues acarrea una herida emocional más profunda de la que puedas imaginar.

Entonces, toma fuerza y haz lo mejor para ambos en cada salida del hogar. Despídete del chico, no importa cuán difícil sea. Tampoco importa cuánto llore. Pues lo único que varía es el hecho de verlo, dado que el niño sufrirá lo mismo, o incluso más, debido a tu partida momentánea.

La importancia de despedirte de tu hijo

Cuando te vas de casa sin despedirte de tu hijo, lamentablemente no evitas su dolor. Sus lágrimas tampoco. Tan solo dejas de ver aquello que le pasa, mas lo sientes como propio. Por eso, te duele el doble el corazón a ti. Como puedes ver, no es una buena medida a tomar.

Por otro lado, debes considerar otro detalle de gran importancia. Cuando el pequeño sabe que te vas, el llanto es de tristeza. En cambio, cuando el menor no comprende lo que pasó con su mundo, llora de desesperación y angustia. Claramente, dos sensaciones más complejas de gestionar y sanar.

Otro de los motivos por los cuales te conviene despedirte de tu hijo tiene que ver con ganarte su confianza. Si de repente desapareces sin explicación alguna, generas su desconfianza. El infante podrá percibirte como una persona en la que no se puede confiar.

Olvida la técnica de la distracción y el posterior arte de magia. Los especialistas insisten en que es un método contraproducente. Ciertamente esta técnica genera un gran desconcierto en los más chicos. Por ello, comenzarán a bombardear con preguntas, sin llegar a saber a ciencia cierta si su mamá volverá o no.

Recuerda que para las criaturas, la separación de su madre no es un tema menor. Eres su mundo, su persona favorita, su todo. No pongas su universo de cabeza por lástima, porque no haces más que provocar un trauma en el nene.

¿Cómo despedirte de tu hijo de la mejor manera?

Acércate al niño y salúdalo con un beso y un abrazo. Manteniendo una sonrisa despreocupada, explícale que mami saldrá por un rato y refuerza su seguridad señalando que volverás. No, la verdad que es no lograrás evitar su llanto, pues es normal y esperable que el niño demuestre sus sentimientos.

Desde luego, este ritual de despedida debe ser sereno y no tiene que extenderse mucho. Deséale un gran día, invítalo a pasarla estupendamente. Deja de lado el «te extrañaré» -que ambos experimentarán- y todo tipo de lamentos que solo complican esta transición.

Si el niño se pone muy mal, no vuelvas porque cada vez que retornes será peor. Simplemente transmítele calma señalando que lo llamarás. Por supuesto, si haces esta promesa, no se debe quebrantar por nada en el mundo. Llámalo cada vez que tengas un rato libre para comunicarle cuánto lo amas.

De esta manera no impedirás que el niño te extrañe, pero sí que se sienta inseguro, angustiado e iracundo. Con este simple ritual de despedida, el niño comenzará a asimilar como algo pasajero. Y asociará que volverás al rato. Despedirte de tu hijo es importante porque lo ayuda a asimilar el proceso de separación contigo.

Hazlo de la mejor manera para ti. Reduce el sufrimiento y la desesperación de tu hijo. Reduce tu angustia al saberte obrando correctamente. Pues te marchas de casa con la cabeza tranquila ya que no has apelado a estrategias para engañar a tu pequeño.

Autora: Macarena Esperanza Marina, Técnico en Periodismo (Tecnicatura Universitaria en Periodismo por la Universidad Nacional de la Matanza, 2010).

 

Las rabietas de los niños son el comienzo de la Inteligencia Emocional

Todos los niños pequeños tienen rabietas, y estas rabietas determinan la Inteligencia Emocional dependiendo de cómo los padres las enfoquen y trabajen sobre ellas. Cada rabieta infantil puede ser toda una oportunidad para enseñar a los niños a gestionar sus emociones, a que las entiendan y sobre todo, a empezar a tener Inteligencia Emocional. En cambio, si no se entienden las rabietas como oportunidades y se piensan que son negativas, entonces, puede que no se trabaje la Inteligencia Emocional y los padres se sientan frustrados y cansados la mayoría del tiempo… Porque las rabietas son normales e incluso saludables en los niños.

Las rabietas en los niños

Las rabietas son estallidos de emociones intensas cuando los niños no saben expresar con palabras qué es lo que les sucede en el interior. Solemos asociar las rabietas con los niños pequeños, pero la realidad es que los niños más grandes, los adolescentes e incluso los adultos pueden estallar en rabietas si no saben expresar o canalizar las emociones que tienen en su interior.

En los niños pequeños las rabietas suelen estar acompañadas de llantos, gritos y mucha rabia mal canalizada. Estos estallidos tan intensos hacen que los padres no sepan muy bien qué pueden hacer para conseguir que los pequeños recuperen su equilibrio interno. Pero estas rabietas son imprescindibles para mejorar la Inteligencia Emocional en el futuro de la vida de los niños.

No solo es un carácter fuerte, es la necesidad de querer expresar sus sentimientos y no saber cómo hacerlo. Es una necesidad de sentirse comprendidos para poder así, canalizar mejor las emociones, pero necesitan ayuda. Aunque es cierto que cada niño tiene su carácter y unos pueden tenerlo más fuerte que otros, en todos ellos se debe trabajar la Inteligencia Emocional para mejorar de este modo, su éxito futuro.

Ver las rabietas como oportunidades para trabajar la Inteligencia Emocional

A partir del primer año de vida de cualquier niño o niña será el momento en el que aparezcan las primeras rabietas y seguirán existiendo y siendo muy intensas hasta que el niño o la niña cumplan los 4 años. En esta edad, a los 4 años, el cerebro de los niños empieza a madurar y a entender mejor qué sucede a su alrededor, aunque sus emociones pueden seguir siendo muy intensas. También pueden tener problemas en la tolerancia a la frustración.

Cuando un niño tiene una rabieta nunca debe ignorarse porque se sentiría abandonado emocionalmente. Los niños que tienen una rabieta deben sentirse comprendidos, seguros y emocionalmente estables. Cuando un niño tiene una rabieta es necesario que los adultos no tengan también una rabieta porque eso solo intensificaría el malestar del ambiente y también el de los hijos.

Si tu hijo tiene una rabieta, no te quiere manipular ni tampoco está siendo ‘malo’. No es consciente de la gran carga emocional que tiene encima y piensan que lo que les sucede no tiene solución porque no son capaces de encontrarla por ellos mismos, por eso tu guía y tu apoyo es fundamental desde el principio. Solo quieren expresar lo que les ocurre pero no saben cómo hacerlo de forma adecuada y tú, se lo debes enseñar. Debes ayudarle a poner palabras a sus emociones, a entender qué le ocurre y sobre todo, a que sean capaces de buscar soluciones a lo que les está ocurriendo (con tu ayuda, no le resuelvas nada, simplemente orientales en su camino).

Cuando un niño tiene una rabieta no olvides:

  • Hacerle entender que no siempre se tiene lo que se quiere.
  • Ponerle normas y ser clara con ellas, no las rompas.
  • Explicarle dónde están los límites.
  • Hablarle en voz calmada, sin gritos y de forma segura.
  • Estar a su lado y no decirle que se calle con un grito, permite que exprese su emoción.
  • Esperar a que deje de llorar para poder hablar con tu hijo/a pero no te alejes mientras se va calmando.
  • Si tiene la rabieta en un lugar público actúa de igual manera, con calma. Llévale a un lugar apartado donde pueda tranquilizarse y así que se desahogue hasta que puedas hablar con él.

Autora: María José Roldán. www.etapainfantil.com

Olvida las tarjetas y las fichas: que jueguen con piedras y palos. Un experto explica cómo aprenden los niños

¿Cómo aprenden los niños y cómo puede su entorno ayudar o entorpecer ese proceso?

La respuesta a ambas preguntas está en los primeros años de nuestras vidas. Casey Lew-Williams es profesor de la Universidad de Princeton y codirector del Laboratorio de Bebés de Princeton. Nos habla de las mejores maneras de apoyar el crecimiento de los niños, el impacto de la pobreza en el aprendizaje temprano y por qué los juguetes educativos más sofisticados suelen ser menos efectivos que simplemente jugar, hablar, cantar y abrazar.

¿Qué es lo que Ud. investiga?

Mi principal área de interés es descubrir cómo aprenden los niños, especialmente cómo aprenden el lenguaje. Nuestra educación comienza en el primer día de nuestras vidas y se basa en dos factores: uno es la capacidad humana de detectar y recordar patrones, el otro es nuestro interés por otras personas. La comprensión de la interacción entre estos dos componentes puede ayudarnos a entender el aprendizaje, y nuestras experiencias infantiles son el fundamento del aprendizaje.

¿Cómo funciona el aprendizaje temprano?

El aprendizaje inicialmente se basa en la búsqueda de patrones en la información compleja que los bebés encuentran en su camino, como las palabras en el lenguaje. Los bebés tienen una capacidad increíble para eso. En el momento en que nacen, ven a sus padres u otros adultos haciendo cosas como mover la boca y los ojos, hacer sonidos y ofrecerles comodidad y comida. Y se enganchan. Se vinculan. Y con la gente a su lado, comienzan a navegar a través de los millones de bits de datos que llegan a sus ojos y oídos en cada momento. Encuentran estructura en ello, aprenden, y gradualmente se convierten en aprendices cada vez mejores.

Las experiencias que tenemos en la vida son una parte muy importante de esta ecuación. Si usted está creciendo en una familia con acceso a educación de alta calidad, nutrición y otros recursos, es más probable que crezca y se desarrolle de manera que maximice el potencial de su cerebro. Si nace en circunstancias más adversas, este proceso de aprendizaje puede ocurrir de manera diferente o más lenta.

Entonces ¿la pobreza afecta al aprendizaje?

Los niños nacidos en la pobreza enfrentan muchos desafíos. Por ejemplo, estudios en los Estados Unidos han demostrado que en las familias más ricas, los niños oyen decenas de millones de palabras en los primeros 4-5 años de sus vidas. En promedio, los niños que crecen en la pobreza oyen mucho menos palabras, en algunos casos, sólo un tercio en comparación con los niños más ricos. El lenguaje no es sólo una de las habilidades más complejas que aprendemos como seres humanos, también es un ingrediente clave para aprender las complejidades de otras habilidades, como lectura y matemáticas, e incluso nuestra vida social.

Pero es importante señalar que los retrasos en el aprendizaje pueden ser superados en algunas circunstancias. Por ejemplo, la terapia del habla puede ayudar a un niño a ponerse al día con sus habilidades lingüísticas. Pero también es importante señalar que la adversidad temprana puede tener consecuencias duraderas. Por ejemplo, investigaciones recientes muestran que si usted es un niño que vive en la pobreza, los lóbulos frontales y temporales de su cerebro pueden mostrar defectos de desarrollo. Estas regiones controlan cosas como el aprendizaje, la regulación de las emociones, el procesamiento de la información y la memoria.

¿Qué pueden hacer las familias en circunstancias difíciles para apoyar a sus hijos?

El juego es crucial. Los padres no necesitan poseer muchos juguetes ni comprar muchas cosas. Si un niño tiene acceso a algunos palos y algunas piedras y un adulto para jugar, se pueden lograr grandes cosas. Los procesos cognitivos requeridos para el juego simbólico en el patio de recreo son más exigentes que estar allí mirando las tarjetas.

Con niños pequeños, puede ser tan simple como rodar una pelota por el suelo, hablar y cantar al bebé, y abrazarle. Se trata de mostrar al bebé lo divertido que es estar con otra persona, y cómo comunicarse con los demás es gratificante. La interacción en vivo es mejor para aprender que ver pasivamente la televisión, razón por la cual algunas organizaciones médicas recomiendan ahora no ver televisión durante los dos primeros años de vida.

Los padres a menudo no se dan cuenta de que la educación comienza tan temprano y que desempeñan un papel tan destacado en el proceso de desarrollo y aprendizaje de su bebé, incluso desde que es recién nacido.

“Más juego” suena como una solución increíblemente simple. ¿Cuáles son los desafíos?

Muchas familias tienen que luchar para llegar a fin de mes, y aquellos que tienen menos dinero y menos educación, a menudo no tienen tanto “ancho de banda” para sus hijos. Es agotador ser padre en cualquier circunstancia, pero es mucho más agotador cuando no tienes los recursos que tienen otras familias. A menudo, tienen varios trabajos, pueden no tener acceso a transporte confiable, y hay una mayor incidencia de problemas como el estrés o la depresión. Esto reduce el tiempo y la energía para estar todos los días con el bebé y tener con el/ella interacciones de alta energía/calidad.

Pero si lo hacen, eso puede marcar una enorme diferencia. A nivel neuronal, en los primeros años de vida, tenemos más conexiones neuronales de las que jamás tendremos. Perdemos muchas de ellos con el tiempo, lo que en realidad es una señal de aprendizaje. Las conexiones que importan siguen siendo fuertes, mientras que las otras se disipan. El desarrollo neurológico sano es esculpido por interacciones de alta calidad y el juego. Y la infancia es el momento de favorecer que se produzcan conexiones neuronales de calidad.

 ¿Qué puede hacer la sociedad para ayudar a los primeros alumnos ya sus padres?

Me sorprende que los políticos no se apoyen en la neurociencia para abordar algunos de problemas complejos de la sociedad. Debemos invertir mucho más dinero en programas para familias con niños pequeños. Si queremos avanzar seriamente en temas como la desigualdad de ingresos, necesitamos pensar más en los niños.

Entrevista de Sophie Hardach para el Foro Económico Mundial

Traducida del artículo:
Forget flashcards, play with sticks. An expert explains how children learn

 

La exterogestación: ¿Por qué el recién nacido necesita estar cerca de ti?

Tras nueve meses de embarazo, el recién nacido aún necesita mucho de su madre. El hecho de que haya empezado una nueva vida, fuera del vientre materno, no significa que esté preparado para enfrentarse solo a las adversidades del medio, sigue necesitando que su madre lo alimente, le mantenga calentito y le ofrezca seguridad. Se trata de algo que la mayoría de las madres asumen de forma instintiva pero que en el ámbito científico se conoce como exterogestación.

El término exterogestación es un concepto relativamente moderno, aunque en realidad es una práctica que tiene siglos de historia. Antiguamente, las mujeres solían pasar gran parte del tiempo con su hijo a cuestas mientras trabajaban, realizaban las labores domésticas o incluso cuando acudían a los eventos sociales. De hecho, en algunas culturas, como la china y la africana, la práctica de portear al bebé durante las labores diarias se considera completamente normal ya que dicha costumbre ha permanecido intacta con el paso de los siglos. En la cultura occidental la hemos perdido, pero deberíamos intentar recuperarla.

¿Por qué es importante la exterogestación?

Básicamente, la exterogestación es como un segundo embarazo fuera del vientre materno. Se trata de una práctica que aboga por la cercanía de madre e hijo durante al menos los primeros nueve meses tras el nacimiento y que sienta sus bases en el desarrollo biológico de nuestra especie.

Lo que sucede es que la duración del embarazo humano se ha reducido a lo largo de la evolución. Una gestación en condiciones normales dura entre 37 y 42 semanas, muy poco tiempo para que un bebé pueda desarrollarse completamente. Asimismo, el estrechamiento de la pelvis provocado por la bipedestación ha causado que los bebés tengan que nacer antes de que sus sistemas maduren para poder atravesar el canal de parto.

Se trata de dos factores que han hecho que el bebé nazca totalmente indefenso y dependiente, y que necesite de algunos meses más para poder valerse por sí mismo. Durante esta segunda etapa el organismo del bebé terminará de desarrollarse y empezará a adquirir nuevas habilidades para desenvolverse en su entorno. Por eso, es importante que la madre se mantenga cerca de su hijo y que le apoye incondicionalmente, al menos otros 9 meses más, una edad en la que el niño ya será capaz de comenzar a gatear, lo cual le otorga una cierta independencia y confianza en sí mismo.

Los beneficios de la exterogestación para el bebé

1. Potencia el desarrollo cerebral

Cuando el bebé nace solo tiene desarrollado el 25% del cerebro. Durante los primeros años de vida, y en especial durante los primeros meses, se empiezan a establecer las conexiones neurales que serán la base de su aprendizaje. Por eso, es fundamental ofrecerle una estimulación temprana que facilite el desarrollo de esas conexiones. Para lograrlo, nada mejor que estar cerca de él para aprovechar cada oportunidad de aprendizaje y transmitirle confianza y seguridad.

2. Estimula el control emocional

La sensación de seguridad y el amor incondicional que le transmite la madre a su hijo durante la exterogestación son fundamentales para su futuro desarrollo emocional. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Montreal demostró que los bebés que disfrutan de la exterogestación lloran un 43% menos que el resto, lo que se explica debido a que, al sentirse más seguros, aprenden a regular mejor sus emociones y se sienten más relajados y tranquilos.

3. Mejora su alimentación

Se ha demostrado que la cercanía física entre madre e hijo estimula la segregación de oxitocina y prolactina en la mujer, dos hormonas relacionadas con la producción de leche materna. De esta manera, la madre no solo es capaz de producir leche con más frecuencia sino que también tiene más oportunidades para alimentar a su bebé, con todos los beneficios desde el punto de vista nutricional que esto conlleva.

Autora: Jennifer Delgado

En los brazos y en la piel de papá: un lugar maravilloso donde crecer

Sabemos muy bien que pocos lugares son más seguros, afectivos e importantes en el desarrollo de un bebé que los brazos de su madre. Ahora bien… ¿qué pasa con los padres? Queda claro que no pueden amamantar, que no dan a luz, sin embargo, su cercanía, su afecto, su voz e incluso su propia piel se alzan como dimensiones increíblemente poderosas para ese recién nacido.

Solo a modo de ejemplo. A día de hoy son cientos los hospitales que tienen integrado un maravilloso protocolo. Cuando una mamá da a luz por cesárea y se está recuperando de la anestesia, los padres, si así lo desean, pueden llevar a cabo el método canguro. Con algo de apuro, emoción y un poco de temor, se quitan la camisa para recibir sobre su pecho al bebé.

Pocas cosas son tan reconfortantes como esa imagen. El recién nacido regula su temperatura, alivia su estrés y tiene ese primer y necesitado contacto con quien formará parte de su vida. Su padre. Es una iniciativa que sin duda, debería llevarse a todos los centros hospitalarios. Los brazos de papá, como podemos intuir, se convierten en un lugar seguro, cálido e importante en la vida de un bebé.

Creciendo en los brazos de papá

Se habla mucho de los cambios hormonales de la madre durante el embarazo y la lactancia. Todos los conocemos y sin duda, muchas de nuestras lectoras sabrán en piel propia, lo que supone en muchos casos. Ahora bien, por asombroso que parezca también el cerebro del padre vive su propio tiovivo hormonal y emocional durante este proceso.

Menos testosterona durante la crianza

Este dato es interesante. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Northwestern, en Illinois, Estados Unidos, los niveles de testosterona se reducen de forma considerable cuando un hombre se convierte en padre. 

  • Esta hormona cumple su sabida función durante esa época de cortejo, pasión e intimidad en la pareja. Sus picos más elevados se muestran sobre todo en esa primera época en se inicia la seducción, en que cada uno debe sacar lo mejor para lograr atraer a la persona deseada.
  • Sin embargo, cuando la pareja inicia su embarazo y da a luz, el cerebro del padre no necesita la testosterona. Su única necesidad es garantizar la supervivencia de ese hijo, atenderlo, cuidarlo.

El instinto “maternal” no es solo cosa de mujeres

Todos, en gran medida, nacemos con el instinto natural para la atención, el cuidado y el cariño de nuestros hijos. Podemos pasar cierta parte de nuestra vida pensando que no es así, sin embargo, el acto de dar a luz y de sentir en nuestros brazos a esa criatura, activa en nosotros lo que se conoce como “red de paternidad”.

  • En este circuito interno participan estructuras cerebrales como la amígdala, la ínsula o el núcleo accumbens.
  • En la mujer es casi un instinto “primitivo”. Los hombres, por su parte, desarrollan este proceso de forma intensa al sentir la cercanía del bebé.
  • De hecho, según nos indica un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Bar-Ilan en Israel, el cerebro de un hombre se vuelve más “maternal” si se encarga de más funciones.

Aspectos como hacer el colecho con el bebé, darle el biberón, bañarlo o mecerlo en brazos, intensifica este instinto.

En la piel de papá

Ya sabemos que el método “piel con piel” es igual de beneficioso si es papá quien tiene sobre su pecho al bebé. Ese contacto excepcional siempre será mejor que una cuna. Siempre aliviará más miedos que una simple sábana o una caricia.

El método canguro no es exclusivo de las madres, porque a día de hoy, un padre sabe muy bien que no es un simple espectador. Que criar a un hijo es cosa de equipo, y que si la mamá “da la teta”, papá puede muy bien ofrecer su torso para que el bebé se duerma y sienta la seguridad de un corazón que siempre estará a su lado. Que lo defenderá de cualquier peligro y que le dará aliento para que alcance cada uno de sus sueños.

Tanto es así, que son muchos los estudios que avalan la necesidad de practicar este delicado arte del cariño y del cuidado en caso de que los bebés sean prematuros.

  • Se regula la temperatura y la respiración.
  • Disminuyen las infecciones.
  • Favorecemos la maduración neuronal.
  • Aumenta la calidad del descanso del bebé.
  • Ofrecemos un estímulo prematuro táctil, auditivo y de movimiento.
  • Se favorece el aumento de peso.
  • Los bebés lloran menos y además, favorecemos la adaptación del bebé a la vida extrauterina.

Para concluir. Sabemos que siempre se habla de la importancia de la madre en el día a día de un bebé. En esa primera etapa donde un niño solo necesita tres cosas: la leche materna, afecto y rutinas.

Dejando a un lado la lactancia materna, el padre puede muy bien llevar a cabo todas las tareas y contribuir con sus abrazos, afecto y atenciones al pleno desarrollo de esa criatura.

Seamos todos protagonistas activos en la crianza de ese bebé: madres y padres.

Autora: Valeria Sabater, Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia

 

Hazle la fiesta de cumpleaños, toma las fotos, no importa si no se va a acordar

Cuántas veces has escuchado que no hagas algo porque tu hijo no se acordará, bueno, tal vez él no lo recuerde, pero tú sí lo harás y podrás mostrárselo en un futuro.

Alexandra es la mamá de una bebé que pronto cumplirá su primer año, el debate por hacer una fiesta de cumpleaños jamás ha sucedido en su casa, la respuesta siempre ha sido festejar, ¿por qué? Bueno, la mamá de Alexandra murió cuando ella tenía 5 años, los recuerdos de su mamá están en cada una de las fotos de sus primeros 5 años, todos fueron celebrados y su mamá estaba con ella en cada pastel. Esos son los recuerdos que tiene de ella porque al ser tan chiquita difícilmente puede recordar cada momento a su lado.

Ella es de las que toma fotos y las imprime, las guarda en un álbum que tiene en su sala y lo saca de vez en cuando con sus visitas para recordar, quiere que un día su hija sepa cómo fueron sus primeros años a través de las fotos, y que si un día ella falta, tenga todos esos recuerdos con ella.

De ahí que insistamos en que tomen la foto, no importa si se ven mal, si la casa no está recogida, si no es digna de tablero de pinterest. No sólo por tus hijos, también por ti.

Un día querrás recordar cómo fue la cara de tu bebé cuando dio sus primeros pasos, cómo se veía con su primer vestido o la cara de sorpresa al verse por primera vez en un espejo, todos son recuerdos, para ti y para ellos.

Así que haz la fiesta, llévalo al museo, vayan de viaje y toma fotos, miles de ellas. Imprímelas y ponlas en un álbum para que puedas verlas cuando quieras recordar esos primeros años.

Autora: Silvia Ruiz. www.naranxadul.com

 

Abrazar, consolar y mimar no malcría; sino que asegura, conforta y educa

Dar amor a un bebé NUNCA es malcriarlo, es darle lo que necesita

Hay quienes piensan que abrazar y atender a los niños significa malcriarlos e incluso se lo hacen notar a los padres con frases como “si lo tienes mucho en brazos, se malcriará. Lo cierto es que los niños no se malcrían por prestarles la atención que necesitan, por consolarlos cuando se sienten inseguros o por demostrarles amor a través de los abrazos y los mimos. Esas muestras de afecto son una parte esencial de la educación infantil y son imprescindibles para generar un apego seguro.

El llanto de los bebés es la expresión de un dolor físico o emocional

La manipulación implica intencionalidad, y cuando los bebés son pequeños, simplemente no son capaces de utilizar el llanto para manipular emocionalmente a sus padres, como afirman algunas personas. De hecho, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Washington desveló que cuando los bebés lloran, normalmente se debe a un dolor físico o emocional; es decir, debido a que se sienten inseguros.

Esto significa que dejar llorando a un bebé y no acudir a su llamada le genera un gran estrés. Así lo han demostrado diferentes estudios, entre ellos uno realizado en la Universidad del Norte de Texas, en el que se monitorizó la actividad de bebés de entre 6 y 10 meses de edad.

Estos investigadores descubrieron que los bebés que se dejaban llorar por las noches, para que conciliaran solos el sueño, mostraban niveles de cortisol más elevados que los pequeños a quienes no les dejaban llorar tanto. Y lo más asombroso es que esos niveles de cortisol se mantenían altos, aunque los bebés dejaran de llorar y estuvieran aparentemente tranquilos.

El cortisol es la hormona por antonomasia del estrés, que también se ha relacionado con la aparición de problemas de conducta en la infancia e incluso con el retraso madurativo de algunas áreas del cerebro. Al contrario, se ha comprobado que el contacto físico con los padres protege al bebé de los efectos del estrés.

Esto se debe a que las caricias, los mimos y los abrazos estimulan la liberación de neurotransmisores como la oxitocina, la hormona del amor, y los opiáceos endógenos, que actúan como analgésicos naturales. Estos neurotransmisores no solo contrarrestan los efectos del cortisol sino que predisponen positivamente al cerebro para que desarrolle un patrón de resilencia a largo plazo.

El apego seguro: Fundamental para la formación de la personalidad infantil

Durante los primeros años de vida se sientan las bases del patrón de apego que probablemente ese niño arrastrará durante toda su vida. Si de pequeño sus padres mantuvieron una distancia emocional, le dejaban llorar con frecuencia y no le consolaban, es probable que ese niño termine pensando que el mundo es un lugar hostil, por lo que desarrollará un apego inseguro y disfuncional que le acarreará numerosos problemas en el futuro y le hará más vulnerable a sufrir diferentes trastornos psicológicos.

Al contrario, un niño cuyos padres estaban al tanto de sus necesidades emocionales y sabían satisfacerlas, desarrollará un apego seguro. Ese niño se sentirá seguro para descubrir el mundo y se relacionará de manera más asertiva con los demás, sin desarrollar una dependencia emocional.

No debemos olvidar que la educación emocional comienza desde que la madre coge por primera vez a su bebé en brazos. En ese mismo momento se empiezan a formar los vínculos afectivos. El bebé no solo debe sentirse protegido sino también querido, y la mejor manera para transmitírselo es tenerlo cerca y mantenerse atentos a sus necesidades.

Más adelante, cuando el niño crezca, ese vínculo no debe debilitarse sino consolidarse. Para ello los padres necesitan mucho amor, paciencia e intuición, las tres herramientas que les guiarán a través de las emociones negativas que el pequeño irá experimentando y que no siempre sabrá expresar adecuadamente.

En cualquier caso, no debemos olvidar que educar no es solo disciplinar, también es enseñar a amar. Por eso, los mimos, los abrazos y los consuelos no malcrían, educan en el amor, el respeto y la amabilidad.

Autora: Jennifer Delgado

 

¿Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia.También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal.

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones,les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.

Fuente: Valeria Sabater, www.lamenteesmaravillosa.com

 

Cuidados importantes que debes de tener con tu bebé recién nacido

Desde el momento en que nace un bebé debes de tener en cuenta su cuidado y sobre todo las partes que pueden llegar a infectarse tales como el cordón umbilical o zonas que si se llenan de algún líquido como es la zona de la pelvis o la zona interna de los oídos tienes que tener extremo cuidado.

Cura del cordón

Este se seca y se cae con el tiempo pero sin embargo hay que limpiarlo mientras sucede esto, esto se puede lavar con cuidado las zonas de los alrededores (recomendado solo con agua y jabón) o en algunos casos recomiendan limpiarlo con alcohol para que no se infecte.

No importa cuál apliques o si no quieres limpiarlo porque puedes hacer cualquiera de las anteriores según estudios realizados en casi nueve mil bebés es totalmente igual como se termina de curar el ombligo, mientras que no sea con el povidine todas son viables, pero si crees que se puede infectar aplica lo anteriormente mencionado.

La ropa de los primeros días

En los primeros días solo debes de abrigarlo dependiendo del clima no pasarse de ropa pero tampoco como si fuese una persona adulta, debe ser algo entre muy abrigado y abrigado como nosotros, después de los primeros días puedes colocarlo con un poco más de ropa que tú ya que no sienten la temperatura igual que nosotros.

Por otro lado ellos no tendrán la cantidad suficiente de grasa para poder aguantar el frío así que lo bueno será abrigarlo lo suficiente durante las temperaturas gélidas y pues en la temperatura natural con una manta basta si se está cerca de los veintisiete grados hacia arriba.

Al bañarlo

Aunque puede ser bueno para matar las bacterias y en algunos casos tranquilizar al bebé puede perjudicarlo ya que les reseca la piel, elimina tanto las bacterias que contiene en la piel que son naturales como las dañinas por esta razón se va reseca la piel, causando si se deja muchas infecciones cutáneas, lo recomendado es bañarlo por lo menos cada dos días o tres.

Debes de hacerlo con un jabón especial que no reseque tanto la piel, que el agua esté a buena temperatura sin estar muy fría o caliente, y todo preparado para secarlo después, si vives en una zona con varios climas distintos es lo más importante para que no se resfríe si está el clima frío o cosas por el estilo.

Orejas, ojos y nariz

A estas no hay ni que tocarlas pero puede que en algún momento veas algo extraño en estas zonas, con demasiadas lagañas algo que puede suceder debes de echarle algún suero o gotas para los ojitos y limpiar con una gasa estéril desde adentro hacia afuera, una gasa por cada ojo.

En el caso de la cera solo debemos limpiar los alrededores del oído sin meter el hisopo en el orificio, mejor si es con un algodón en vez de hisopos, que no toque la zona del orificio porque puede causarle fastidio y perjudicarle el oído que todavía se está desarrollando.

Por último la nariz es recomendada usar un suero fisiológico siendo por gotas para no hacerlo de forma muy brusca, los vas a echar a través de los orificios nasales para que el moco se diluya y salga con facilidad o que se lo trague para que lo regurgite luego.

Acariciar a un bebé antes de una prueba médica ayuda a reducir el dolor

Tocarlo suavemente a una determinada velocidad activa un tipo de neuronas sensoriales

Acariciar a un bebé antes de realizarle una prueba médica reduce eldolor. Tocar con suavidad al pequeño a unos tres centímetros por segundo, la velocidad instintiva de las caricias que los padres dan a sus hijos, proporciona alivio y reduce el malestar ante experiencias dolorosas, según un estudio publicado en Current Biology.

Un equipo de investigadores, liderados por Rebeccah Slater, catedrática de pediatría de la Universidad de Oxford, han medido la respuesta al dolor de recién nacidos a los que había que hacer un análisis de sangre. Observaban su comportamiento y también registraban su actividad cerebral mediante un electroencefalograma. En el estudio, a la mitad de los bebés un científico del equipo pasaba con cuidado un cepillo muy suave por la piel de los pequeños justo antes de que les realizaran el test de sangre.

En un trabajo anterior de este mismo grupo de investigadores, ya habían demostrado que el bebé experimenta dolor justo después de la prueba médica usando también electroencefalograma. Ahora han visto que el patrón de actividad neuronal que se activa relacionado con el dolor se puede disminuir mediante una intervención tan sencilla como que el recién nacido reciba caricias suaves a una velocidad concreta de tres centímetros por segundo.

“El contacto parece tener un potencial como analgésico, aunque sin el riesgo de los efectos secundarios [de los medicamentos]”

Se trata de la velocidad necesaria para activar un tipo de neuronas sensoriales en la piel llamadas C-táctil, de las que ya se ha demostrado con anterioridad que reducen el dolor en adultos. Hasta el momento se desconocía si esas células nerviosas también se activaban en recién nacidos o esa respuesta requería un tiempo para desarrollarse.

“Los padres de forma intuitiva ya acarician al bebé a esta velocidad óptima”, afirma en un comunicado Rebeccah Slater, autora sénior del trabajo y catedrática de ciencias pediátricas en la Universidad de Oxford. “Si podemos comprender mejor de qué forma están sustentandas biológicamente técnicas como el masaje infantil, podemos mejorar el consejo que damos a los padres sobre cómo reconfortar a sus bebés”.

Según estos investigadores, los resultados de su estudio podrían ser muy útiles clínicamente para ayudar a reducir el malestar de los pequeños. Y también, aseguran, refuerzan otras intervenciones basadas en el contacto, como el masaje de los bebés o el piel con piel, la práctica de coger a los recién nacidos y colocarlos sobre el pecho de sus padres, en piel con piel, para fomentar el vínculo entre ambos, pero también para reducir el dolor, ayudarlos a regular mejor la temperatura, y tranquilizarlos.

“El contacto parece tener un potencial como analgésico, aunque sin el riesgo de los efectos secundarios [de los medicamentos]”, afirma Slater.

 

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