En los brazos y en la piel de papá: un lugar maravilloso donde crecer

Sabemos muy bien que pocos lugares son más seguros, afectivos e importantes en el desarrollo de un bebé que los brazos de su madre. Ahora bien… ¿qué pasa con los padres? Queda claro que no pueden amamantar, que no dan a luz, sin embargo, su cercanía, su afecto, su voz e incluso su propia piel se alzan como dimensiones increíblemente poderosas para ese recién nacido.

Solo a modo de ejemplo. A día de hoy son cientos los hospitales que tienen integrado un maravilloso protocolo. Cuando una mamá da a luz por cesárea y se está recuperando de la anestesia, los padres, si así lo desean, pueden llevar a cabo el método canguro. Con algo de apuro, emoción y un poco de temor, se quitan la camisa para recibir sobre su pecho al bebé.

Pocas cosas son tan reconfortantes como esa imagen. El recién nacido regula su temperatura, alivia su estrés y tiene ese primer y necesitado contacto con quien formará parte de su vida. Su padre. Es una iniciativa que sin duda, debería llevarse a todos los centros hospitalarios. Los brazos de papá, como podemos intuir, se convierten en un lugar seguro, cálido e importante en la vida de un bebé.

Creciendo en los brazos de papá

Se habla mucho de los cambios hormonales de la madre durante el embarazo y la lactancia. Todos los conocemos y sin duda, muchas de nuestras lectoras sabrán en piel propia, lo que supone en muchos casos. Ahora bien, por asombroso que parezca también el cerebro del padre vive su propio tiovivo hormonal y emocional durante este proceso.

Menos testosterona durante la crianza

Este dato es interesante. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Northwestern, en Illinois, Estados Unidos, los niveles de testosterona se reducen de forma considerable cuando un hombre se convierte en padre. 

  • Esta hormona cumple su sabida función durante esa época de cortejo, pasión e intimidad en la pareja. Sus picos más elevados se muestran sobre todo en esa primera época en se inicia la seducción, en que cada uno debe sacar lo mejor para lograr atraer a la persona deseada.
  • Sin embargo, cuando la pareja inicia su embarazo y da a luz, el cerebro del padre no necesita la testosterona. Su única necesidad es garantizar la supervivencia de ese hijo, atenderlo, cuidarlo.

El instinto “maternal” no es solo cosa de mujeres

Todos, en gran medida, nacemos con el instinto natural para la atención, el cuidado y el cariño de nuestros hijos. Podemos pasar cierta parte de nuestra vida pensando que no es así, sin embargo, el acto de dar a luz y de sentir en nuestros brazos a esa criatura, activa en nosotros lo que se conoce como “red de paternidad”.

  • En este circuito interno participan estructuras cerebrales como la amígdala, la ínsula o el núcleo accumbens.
  • En la mujer es casi un instinto “primitivo”. Los hombres, por su parte, desarrollan este proceso de forma intensa al sentir la cercanía del bebé.
  • De hecho, según nos indica un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Bar-Ilan en Israel, el cerebro de un hombre se vuelve más “maternal” si se encarga de más funciones.

Aspectos como hacer el colecho con el bebé, darle el biberón, bañarlo o mecerlo en brazos, intensifica este instinto.

En la piel de papá

Ya sabemos que el método “piel con piel” es igual de beneficioso si es papá quien tiene sobre su pecho al bebé. Ese contacto excepcional siempre será mejor que una cuna. Siempre aliviará más miedos que una simple sábana o una caricia.

El método canguro no es exclusivo de las madres, porque a día de hoy, un padre sabe muy bien que no es un simple espectador. Que criar a un hijo es cosa de equipo, y que si la mamá “da la teta”, papá puede muy bien ofrecer su torso para que el bebé se duerma y sienta la seguridad de un corazón que siempre estará a su lado. Que lo defenderá de cualquier peligro y que le dará aliento para que alcance cada uno de sus sueños.

Tanto es así, que son muchos los estudios que avalan la necesidad de practicar este delicado arte del cariño y del cuidado en caso de que los bebés sean prematuros.

  • Se regula la temperatura y la respiración.
  • Disminuyen las infecciones.
  • Favorecemos la maduración neuronal.
  • Aumenta la calidad del descanso del bebé.
  • Ofrecemos un estímulo prematuro táctil, auditivo y de movimiento.
  • Se favorece el aumento de peso.
  • Los bebés lloran menos y además, favorecemos la adaptación del bebé a la vida extrauterina.

Para concluir. Sabemos que siempre se habla de la importancia de la madre en el día a día de un bebé. En esa primera etapa donde un niño solo necesita tres cosas: la leche materna, afecto y rutinas.

Dejando a un lado la lactancia materna, el padre puede muy bien llevar a cabo todas las tareas y contribuir con sus abrazos, afecto y atenciones al pleno desarrollo de esa criatura.

Seamos todos protagonistas activos en la crianza de ese bebé: madres y padres.

Autora: Valeria Sabater, Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia

 

Hazle la fiesta de cumpleaños, toma las fotos, no importa si no se va a acordar

Cuántas veces has escuchado que no hagas algo porque tu hijo no se acordará, bueno, tal vez él no lo recuerde, pero tú sí lo harás y podrás mostrárselo en un futuro.

Alexandra es la mamá de una bebé que pronto cumplirá su primer año, el debate por hacer una fiesta de cumpleaños jamás ha sucedido en su casa, la respuesta siempre ha sido festejar, ¿por qué? Bueno, la mamá de Alexandra murió cuando ella tenía 5 años, los recuerdos de su mamá están en cada una de las fotos de sus primeros 5 años, todos fueron celebrados y su mamá estaba con ella en cada pastel. Esos son los recuerdos que tiene de ella porque al ser tan chiquita difícilmente puede recordar cada momento a su lado.

Ella es de las que toma fotos y las imprime, las guarda en un álbum que tiene en su sala y lo saca de vez en cuando con sus visitas para recordar, quiere que un día su hija sepa cómo fueron sus primeros años a través de las fotos, y que si un día ella falta, tenga todos esos recuerdos con ella.

De ahí que insistamos en que tomen la foto, no importa si se ven mal, si la casa no está recogida, si no es digna de tablero de pinterest. No sólo por tus hijos, también por ti.

Un día querrás recordar cómo fue la cara de tu bebé cuando dio sus primeros pasos, cómo se veía con su primer vestido o la cara de sorpresa al verse por primera vez en un espejo, todos son recuerdos, para ti y para ellos.

Así que haz la fiesta, llévalo al museo, vayan de viaje y toma fotos, miles de ellas. Imprímelas y ponlas en un álbum para que puedas verlas cuando quieras recordar esos primeros años.

Autora: Silvia Ruiz. www.naranxadul.com

 

Abrazar, consolar y mimar no malcría; sino que asegura, conforta y educa

Dar amor a un bebé NUNCA es malcriarlo, es darle lo que necesita

Hay quienes piensan que abrazar y atender a los niños significa malcriarlos e incluso se lo hacen notar a los padres con frases como “si lo tienes mucho en brazos, se malcriará. Lo cierto es que los niños no se malcrían por prestarles la atención que necesitan, por consolarlos cuando se sienten inseguros o por demostrarles amor a través de los abrazos y los mimos. Esas muestras de afecto son una parte esencial de la educación infantil y son imprescindibles para generar un apego seguro.

El llanto de los bebés es la expresión de un dolor físico o emocional

La manipulación implica intencionalidad, y cuando los bebés son pequeños, simplemente no son capaces de utilizar el llanto para manipular emocionalmente a sus padres, como afirman algunas personas. De hecho, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Washington desveló que cuando los bebés lloran, normalmente se debe a un dolor físico o emocional; es decir, debido a que se sienten inseguros.

Esto significa que dejar llorando a un bebé y no acudir a su llamada le genera un gran estrés. Así lo han demostrado diferentes estudios, entre ellos uno realizado en la Universidad del Norte de Texas, en el que se monitorizó la actividad de bebés de entre 6 y 10 meses de edad.

Estos investigadores descubrieron que los bebés que se dejaban llorar por las noches, para que conciliaran solos el sueño, mostraban niveles de cortisol más elevados que los pequeños a quienes no les dejaban llorar tanto. Y lo más asombroso es que esos niveles de cortisol se mantenían altos, aunque los bebés dejaran de llorar y estuvieran aparentemente tranquilos.

El cortisol es la hormona por antonomasia del estrés, que también se ha relacionado con la aparición de problemas de conducta en la infancia e incluso con el retraso madurativo de algunas áreas del cerebro. Al contrario, se ha comprobado que el contacto físico con los padres protege al bebé de los efectos del estrés.

Esto se debe a que las caricias, los mimos y los abrazos estimulan la liberación de neurotransmisores como la oxitocina, la hormona del amor, y los opiáceos endógenos, que actúan como analgésicos naturales. Estos neurotransmisores no solo contrarrestan los efectos del cortisol sino que predisponen positivamente al cerebro para que desarrolle un patrón de resilencia a largo plazo.

El apego seguro: Fundamental para la formación de la personalidad infantil

Durante los primeros años de vida se sientan las bases del patrón de apego que probablemente ese niño arrastrará durante toda su vida. Si de pequeño sus padres mantuvieron una distancia emocional, le dejaban llorar con frecuencia y no le consolaban, es probable que ese niño termine pensando que el mundo es un lugar hostil, por lo que desarrollará un apego inseguro y disfuncional que le acarreará numerosos problemas en el futuro y le hará más vulnerable a sufrir diferentes trastornos psicológicos.

Al contrario, un niño cuyos padres estaban al tanto de sus necesidades emocionales y sabían satisfacerlas, desarrollará un apego seguro. Ese niño se sentirá seguro para descubrir el mundo y se relacionará de manera más asertiva con los demás, sin desarrollar una dependencia emocional.

No debemos olvidar que la educación emocional comienza desde que la madre coge por primera vez a su bebé en brazos. En ese mismo momento se empiezan a formar los vínculos afectivos. El bebé no solo debe sentirse protegido sino también querido, y la mejor manera para transmitírselo es tenerlo cerca y mantenerse atentos a sus necesidades.

Más adelante, cuando el niño crezca, ese vínculo no debe debilitarse sino consolidarse. Para ello los padres necesitan mucho amor, paciencia e intuición, las tres herramientas que les guiarán a través de las emociones negativas que el pequeño irá experimentando y que no siempre sabrá expresar adecuadamente.

En cualquier caso, no debemos olvidar que educar no es solo disciplinar, también es enseñar a amar. Por eso, los mimos, los abrazos y los consuelos no malcrían, educan en el amor, el respeto y la amabilidad.

Autora: Jennifer Delgado

 

¿Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia.También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal.

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones,les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.

Fuente: Valeria Sabater, www.lamenteesmaravillosa.com

 

Cuidados importantes que debes de tener con tu bebé recién nacido

Desde el momento en que nace un bebé debes de tener en cuenta su cuidado y sobre todo las partes que pueden llegar a infectarse tales como el cordón umbilical o zonas que si se llenan de algún líquido como es la zona de la pelvis o la zona interna de los oídos tienes que tener extremo cuidado.

Cura del cordón

Este se seca y se cae con el tiempo pero sin embargo hay que limpiarlo mientras sucede esto, esto se puede lavar con cuidado las zonas de los alrededores (recomendado solo con agua y jabón) o en algunos casos recomiendan limpiarlo con alcohol para que no se infecte.

No importa cuál apliques o si no quieres limpiarlo porque puedes hacer cualquiera de las anteriores según estudios realizados en casi nueve mil bebés es totalmente igual como se termina de curar el ombligo, mientras que no sea con el povidine todas son viables, pero si crees que se puede infectar aplica lo anteriormente mencionado.

La ropa de los primeros días

En los primeros días solo debes de abrigarlo dependiendo del clima no pasarse de ropa pero tampoco como si fuese una persona adulta, debe ser algo entre muy abrigado y abrigado como nosotros, después de los primeros días puedes colocarlo con un poco más de ropa que tú ya que no sienten la temperatura igual que nosotros.

Por otro lado ellos no tendrán la cantidad suficiente de grasa para poder aguantar el frío así que lo bueno será abrigarlo lo suficiente durante las temperaturas gélidas y pues en la temperatura natural con una manta basta si se está cerca de los veintisiete grados hacia arriba.

Al bañarlo

Aunque puede ser bueno para matar las bacterias y en algunos casos tranquilizar al bebé puede perjudicarlo ya que les reseca la piel, elimina tanto las bacterias que contiene en la piel que son naturales como las dañinas por esta razón se va reseca la piel, causando si se deja muchas infecciones cutáneas, lo recomendado es bañarlo por lo menos cada dos días o tres.

Debes de hacerlo con un jabón especial que no reseque tanto la piel, que el agua esté a buena temperatura sin estar muy fría o caliente, y todo preparado para secarlo después, si vives en una zona con varios climas distintos es lo más importante para que no se resfríe si está el clima frío o cosas por el estilo.

Orejas, ojos y nariz

A estas no hay ni que tocarlas pero puede que en algún momento veas algo extraño en estas zonas, con demasiadas lagañas algo que puede suceder debes de echarle algún suero o gotas para los ojitos y limpiar con una gasa estéril desde adentro hacia afuera, una gasa por cada ojo.

En el caso de la cera solo debemos limpiar los alrededores del oído sin meter el hisopo en el orificio, mejor si es con un algodón en vez de hisopos, que no toque la zona del orificio porque puede causarle fastidio y perjudicarle el oído que todavía se está desarrollando.

Por último la nariz es recomendada usar un suero fisiológico siendo por gotas para no hacerlo de forma muy brusca, los vas a echar a través de los orificios nasales para que el moco se diluya y salga con facilidad o que se lo trague para que lo regurgite luego.

Acariciar a un bebé antes de una prueba médica ayuda a reducir el dolor

Tocarlo suavemente a una determinada velocidad activa un tipo de neuronas sensoriales

Acariciar a un bebé antes de realizarle una prueba médica reduce eldolor. Tocar con suavidad al pequeño a unos tres centímetros por segundo, la velocidad instintiva de las caricias que los padres dan a sus hijos, proporciona alivio y reduce el malestar ante experiencias dolorosas, según un estudio publicado en Current Biology.

Un equipo de investigadores, liderados por Rebeccah Slater, catedrática de pediatría de la Universidad de Oxford, han medido la respuesta al dolor de recién nacidos a los que había que hacer un análisis de sangre. Observaban su comportamiento y también registraban su actividad cerebral mediante un electroencefalograma. En el estudio, a la mitad de los bebés un científico del equipo pasaba con cuidado un cepillo muy suave por la piel de los pequeños justo antes de que les realizaran el test de sangre.

En un trabajo anterior de este mismo grupo de investigadores, ya habían demostrado que el bebé experimenta dolor justo después de la prueba médica usando también electroencefalograma. Ahora han visto que el patrón de actividad neuronal que se activa relacionado con el dolor se puede disminuir mediante una intervención tan sencilla como que el recién nacido reciba caricias suaves a una velocidad concreta de tres centímetros por segundo.

“El contacto parece tener un potencial como analgésico, aunque sin el riesgo de los efectos secundarios [de los medicamentos]”

Se trata de la velocidad necesaria para activar un tipo de neuronas sensoriales en la piel llamadas C-táctil, de las que ya se ha demostrado con anterioridad que reducen el dolor en adultos. Hasta el momento se desconocía si esas células nerviosas también se activaban en recién nacidos o esa respuesta requería un tiempo para desarrollarse.

“Los padres de forma intuitiva ya acarician al bebé a esta velocidad óptima”, afirma en un comunicado Rebeccah Slater, autora sénior del trabajo y catedrática de ciencias pediátricas en la Universidad de Oxford. “Si podemos comprender mejor de qué forma están sustentandas biológicamente técnicas como el masaje infantil, podemos mejorar el consejo que damos a los padres sobre cómo reconfortar a sus bebés”.

Según estos investigadores, los resultados de su estudio podrían ser muy útiles clínicamente para ayudar a reducir el malestar de los pequeños. Y también, aseguran, refuerzan otras intervenciones basadas en el contacto, como el masaje de los bebés o el piel con piel, la práctica de coger a los recién nacidos y colocarlos sobre el pecho de sus padres, en piel con piel, para fomentar el vínculo entre ambos, pero también para reducir el dolor, ayudarlos a regular mejor la temperatura, y tranquilizarlos.

“El contacto parece tener un potencial como analgésico, aunque sin el riesgo de los efectos secundarios [de los medicamentos]”, afirma Slater.

 

Un niño necesita dormir cerca de su mamá hasta los 3 años

Tres años, sí, tres años son los que tu hijo debería dormir contigo para sentirse protegido y estrechar vínculos con ustedes, sus padres; así como para obtener diferentes beneficios físicos y emocionales.

Una investigación realizada por el pediatra Nils Bergman, pediatra de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, destaca que es momento de hacer a un lado esas recomendaciones de acostarlo a los pocos meses en su propio cuarto “para que se acostumbre”.

El especialista asegura que cuando el niño duerme en la misma habitación que su mamá descansa más y tiene un mejor vínculo con ella que aquel que duerme solo en su habitación.

Incluso, revela que el corazón de los niños registra un menor nivel de estrés. Durante la investigación se destaca que los  corazones de los bebés sufrían hasta tres veces más estrés cuando dormían lejos de mamá.

Además, los bebés que duermen en cunas tienen una mayor interrupción en sus ciclos de sueño, es decir, se despiertan más por las noches, que aquellos que duermen en el mismo cuarto que sus papás.

Los pequeños que duermen bien tienen un mejor desarrollo físico, mental y emocional; descansan mejor, están más relajados, son más resilientes, tienen una mayor autoestima, y contrario a lo que pareciera, son más independientes y tienen una mejor reacción ante situaciones donde deben tomar decisiones importantes.

De hecho, llegará un momento en el que él mismo te pida dormir solo, porque tendrá esa seguridad y confianza de hacerlo, así que olvídate de esas frases como: “tu bebé se acostumbrará y querrá dormir contigo siempre”, “te costará más trabajo pasarlo a su cuarto cuando sea más grande”.

¿Qué pasa con la muerte súbita?

Es cierto que diversos especialistas aseguran que al dormir con los papás aumenta el riesgo de muerte súbita; sin embargo, el doctor Bergman detalla que la muerte súbita u otras lesiones no son causadas por estar cerca de la mamá o papá.

“Cuando los bebés sufren muertes súbitas, no es porque su madre esté presente, es por el contacto con otras cosas como humos tóxicos, cigarrillos, alcohol, almohadas grandes y juguetes peligrosos”.

Por eso, es importante contar con cuidados que eviten este tipo de situaciones como mantener libre de objetos el lugar donde duerme el bebé. Además, dormir contigo no significa que duerman en la misma cama, sino en el mismo cuarto.

Fuente: Biological Psychiatry Journal

 

La necesidad de exterogestación y su relación con la inteligencia humana

Por Darcia Narvaez, PhD. Universidad de Notre Dame (Indiana, USA)

Ser la especie más inteligente no nos hace más independientes.  Al contrario, en la especie humana la mayor parte del desarrollo cerebral acontece fuera del útero, ya que de otro modo el nacimiento sería inviable. Esto hace que el bebé necesite unas condiciones muy parecidas al útero para terminar de desarrollarse.

La característica más significativa de un bebé debería influir en cómo le tratamos.

Un bebé no está preparado para salir al mundo en el momento del nacimiento, ni siquiera a término completo (alrededor de 40 semanas, aunque puede variar de unos a otros en unos 50 días). Un bebé humano no se parece a un recién nacido de otros animales, no tiene huesos resistentes ni capacidad para el autoabastecimiento, ¡hasta los 18 meses de edad!   Es decir, para parecerse a un recién nacido de otros animales, los bebés deberían estar en el útero otros 18 meses. Sí, es una sorpresa (no se lo digas a mamá). Pero esto es lo que hemos observado al comparar el curso evolutivo de los humanos con otros mamíferos.

¿Qué significan 18 meses “de antelación” para el cuidado del bebé? Podemos imaginar que este simple hallazgo conlleva múltiples consecuencias.

Durante esos primeros 18 meses, los bebés esperan “un útero externo” (exterogestación), que es lo que ofrecen los componentes del nido del desarrollo (evolved nest). Los bebés no pueden autorregularse y necesitan que los cuidadores capaciten sus sistemas para que lo hagan (por ejemplo, calmándolos rápidamente para que los sistemas aprendan a hacer de eso la “norma”). Los adultos deben mantenerlos en un estado óptimo para que los sistemas continúen creciendo y desarrollándose normalmente. Estresar a los bebés significa que las energías se enfocarán a la supervivencia (más adelante).

Los huesos de la cabeza de un bebé no se fusionan hasta alrededor de los 18 meses para permitir el gran crecimiento cerebral, lo cual se produce a partir de los componentes de cuidado del nido de desarrollo de calmar, muchas caricias, estar en brazos, lactancia materna.

Sin embargo, la mayoría de los adultos en nuestro país parece no estar al tanto de las necesidades de los bebés, comenzando con muchos profesionales médicos que tratan a los bebés con rudeza, como si ellos no fuesen a registrar estas experiencias en sus sistemas del cuerpo y del cerebro. ¿Qué deberían saber los profesionales y todos nosotros? Estresar a los bebés dañará sus sistemas inmaduros que aún están en desarrollo: neuroendocrino, inmune, neurotransmisor, respuesta al estrés, y todos ellos pueden verse afectados durante toda la vida.

¿Qué están haciendo los adultos que saben? Atienden especialmente las necesidades de los bebés durante los primeros 1000 días de vida. Esto es más fácil en lugares donde los gobiernos proporcionan y pagan la asistencia médica universal, como el Reino Unido.

Ya lo sabemos: los bebés necesitan cuidados parecidos a los que tienen dentro del útero durante 18 meses después de su nacimiento. Deben mantenerse tranquilos y reconfortados mientras que sus sistemas neurobiológicos están madurando sus funciones.

Después de los 18 meses, el desarrollo sensible de los niños dura aproximadamente hasta los 3 años (primeros mil días), aunque el cerebro seguirá creciendo significativamente hasta los 6 años aproximadamente. El nido de desarrollo se va adaptando a las necesidades de los niños a medida que se desarrollan.

Cosas para recordar:

(1) Un bebé sigue siendo como un feto (en comparación con otros animales) hasta los 18 meses de edad, por lo que debemos proporcionar una experiencia de “útero externo”: calmado, reconfortante, físicamente presente.

(2) Un niño pequeño es un sistema dinámico cuya personalidad y salud se construyen socialmente por cuidadores, “ladrillo por ladrillo” o fase por fase, según las experiencias de los primeros años de vida.

(3) No deberíamos angustiar a los niños pequeños (especialmente de forma rutinaria, intensa o prolongada), especialmente en los primeros 3 años, sino apoyar suavemente el desarrollo de la autorregulación.

Comprender y practicar una buena atención temprana asegurará el desarrollo adecuado de todos los sistemas (neurobiológicos y sociales) y el florecimiento de una psique sana y única.

 

Los 15 principios de María Montessori para educar niños felices

Como siempre ocurre en materia educativa, hay fieles defensores y agudos detractores de la pedagogía que enunció María Montessori en su momento. Muchos afirman que a día de hoy la enseñanza, tal y como está estructurada, no ve como viable la metodología que introdujo la célebre educadora italiana de finales del siglo XIX y principios del XX.

Para ella, la escuela no es un espacio destinado únicamente a que un maestro o un profesor trasmita conocimientos de forma directiva. Montessori defendía ante todo que el propio niño desarrollara sus capacidades de una forma más libre, a partir de un material didáctico especializado.

“Ayúdame a hacerlo por mí mismo.”

-María Montessori-

La perspectiva pedagógica de María Montessori

Las aulas tenían alumnos de diferentes edadesahí donde los propios niños eran libres de elegir el material a trabajar, y de ampliar sus habilidades de forma más autónoma.

Eran ellos quienes marcaban su velocidad de aprendizaje según sus particularidades, envueltos siempre en un contexto menos rígido, donde las pizarras dejaban de tener tanta importancia y donde los niños tenían libertad de movimiento en el aula.

La perspectiva pedagógica de María Montessori tuvo un impacto mundial y renovó muchos de los cimientos educativos mantenidos hasta entonces, hasta el punto de “chocar” bastante con esos sectores más conservadores y clásicos de la enseñanza.

A día de hoy, este método donde se enfatiza ante todo la libertad de aprendizaje y la responsabilidad del propio alumno en su proceso de adquisición de contenidos, es un método que no se aprecia en la mayoría de los centros. Podemos encontrarlo eso sí, en algunos colegios de línea privada donde se trabajan muchas de estas interesantes estrategias.

No obstante, tanto la pedagogía de la libertad de Montessori como la de la esperanza que formuló Paulo Freire, no vertebran demasiados pilares de nuestra educación actual (No al menos en muchos países).

Ahora bien, llegado a este punto puede que te preguntes ¿Dónde quedaba entonces el papel de las madres y los padres en la enseñanza de sus hijos? ¿Era importante? Era, ES, vital. El apoyo, la orientación y el cuidado de los padres es fundamental para educar niños felices, adultos autónomos y buenas personas el día de mañana.

Los mandamientos de María Montessori para los padres y madres

Aquí de dejamos 15  de esos principios que enunció en su momento María Montessori, y que seguro te serán de ayuda.

  • Recuerda siempre que los niños aprenden de lo que les rodea. Sé su mejor modelo.
  • Si criticas mucho a tu hijo, lo primero que aprenderá es a juzgar.
  • En cambio, si lo elogias con regularidad, él aprenderá a valorar.
  • ¿Qué ocurre si le muestras hostilidad al niño? él aprenderá a pelear.
  • Si se ridiculiza al niño de modo habitual, será una persona tímida.
  • Ayuda a que tu hijo crezca sintiéndose seguro a cada instante, será entonces cuando aprenda a confiar en los demás.
  • Si  desprecias a tu hijo niño con frecuencia, se desarrollará un sentimiento muy negativo de culpa.
  • Propicia que tu hijo vea que sus ideas y opiniones son siempre aceptadas, con ello conseguimos que se sientan bien ellos mismos.
  • Si el niño vive en una atmósfera donde se siente cuidado, integrado, amado y  necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  • No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está.
  • Concéntrate en que tu hijo está creciendo y desarrollándose de modo óptimo, valora siempre lo de lo bueno del niño de tal manera que no quede nunca lugar para lo malo.
  • Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario.
  • Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Apóyalo. Lo corregirá, ahora o quizá un poco más adelante.
  • Debes estar dispuesto/a a ayudar a tu niño si busca algo, pero debes también estar dispuesto a permitir que encuentre las cosas por sí solo.
  • Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrécele lo mejor que hay en ti mismo/a.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

 

El cambio de pañal

El cambio, de pañal o de ropa, es un momento íntimo y conjunto entre cuidador y bebé. Además, al ser rutinario, es un buen momento para crear un vínculo que favorecerá el aprendizaje y la autoestima del niño.
Hay que tener en cuenta  que atenta contra su espacio, su bienestar,  (como quitarle su calor) por  lo que tiene que haber un respeto hacia él y una conciencia de que el bebé es un ente activo en el proceso. Es importante darle seguridad y cariño. En ocasiones, especialmente en las escuelas, la rapidez y la presión no permiten crear un ambiente ventajoso para el niño. Por ello vamos a aprovechar a redactar unas pautas para afrontarlo de la mejor manera posible con las recomendaciones de la pediatra y pedagoga Emmi Pikler. Tan útiles en el hogar como en la escuela.
Utilizar el mismo lugar. Al ser predecible y sentirse seguro se va a concentrar mejor en la comunicación con el adulto y sacará el máximo partido.
Mantener una comunicación. Tanto visual como física. Se puede ir contándole las cosas que vas haciendo (primero te quito el pantalón, ahora te voy metiendo el bracito en la camiseta…). Le da seguridad pues no es algo casual, el adulto controla la situación. Además va aprendiendo su esquema corporal a través del tacto y la palabra.
Por último, al ser consciente de lo que está pasando, le  va generando poco a poco una actitud más participativa  y consciente de la actividad; esto  es un proceso que terminará en el gusto por su autonomía e independencia.
Respetar sus movimientos. Al estirar las extremidades del niño siente que se está ejerciendo poder sobre él, no se respeta su individualidad,  su tiempo, su espacio, su tranquilidad. Si con un poco de paciencia, se le permite hacer sus movimientos, se le pregunta y uno se detiene se le explica sobre lo que vas  a hacer a continuación el niño poco a poco irá aprendiendo a predecir lo que viene y llevarlo a cabo contigo (“¿Terminaste de mover la pierna? Ahora te voy a poner el pantalón”).Esto va a provocar que uno no sienta que es  una obligación y que él no tenga que estar distraído para poder terminarlo.  Gracias a esto se  conseguirá disfrutar de un momento precioso e íntimo entre cuidador y niño.
Movimientos suaves. Aunque el bebé llore se debería mantener una actitud calmada, si aceleramos el ritmo porque queremos que el llanto pare nuestros movimientos son más bruscos y poco habituales. Esto va a agregar más malestar al niño puesto que además de su incomodidad inicial se suma un trato más movido, menos agradable.
Intentar no variar de adulto. En una escuela infantil se pueden dividir los niños entre las tutoras y que sea siempre la misma persona la que cambia el pañal del niño. Además debe ser un momento en el que cuidador y niño compartan intimidad, es su momento y debería ser él el protagonista.
Estar en contacto con el niño. Al igual que en un masaje, la continuidad de la actividad es muy importante para que no se rompa el vínculo creado. Intentar empezar y terminar sin interrupciones y no romper el contacto físico con él.
Cambiarlo cuando tiene sus necesidades cubiertas. En caso de que no sea así, intentar satisfacerlas brevemente antes de comenzar el cambio. En el caso de que no se hiciera así normalmente, el bebé asociaría el cambio con una sensación desagradable de hambre o sueño e intentaría rechazar este momento.
Bibliografia: E. Pikler.