“La importancia de la sintonía afectiva entre la mamá y su bebé”

El crecimiento del cerebro se produce principalmente durante el último trimestre del embarazo y en los dos primero años del bebé.

Las vivencias emocionales, a partir del nacimiento, serán claves para su desarrollo neurológico.

Durante los dos primeros años de vida predomina el hemisferio derecho del cerebro: el de las emociones, las comunicaciones de apego se introducen en el sistema nervioso induciendo cambios importantes en el cerebro en desarrollo.

Apego: El apego se refiere a la instauración de un vínculo especial de uno hacia el otro. En un principio este vínculo mamá-bebé es de tipo físico, la madre se mantiene cerca de su hijo. Cuando el niño crece y puede andar seguirá a su madre, después de haber sido introducido en el mundo.

El lazo de apego, también es psicológico, dándoles seguridad cuando el bebé y la mamá se acercan el uno al otro.

Las respuestas de la madre calman las emociones desagradables del bebé que potencian las agradables, una y otra vez durante el primer año de vida, permitiendo una autorregulacion afectiva y haciendo posible el desarrollo de un apego seguro.

El bebé no aprende a autoregularse solo, aprende gracias a su relación emocional con su madre, a sus cuidados atentos y estando allí junto a él, su proximidad y cercanía.

Los bebés establecen relaciones distintas de apego entre su mamá y su papá.

Durante la etapa inicial la función del padre es más de apoyo a la madre, de protección familiar, se ocupa de la dinámica familiar, del estilo de crianza y de encontrar otra forma de cercanía con el bebé a partir de los juegos. La mamá suele relacionarse con el bebé a través de la atención, mediante la satisfacción de sus necesidades más primarias, proponiendo un juego donde predomina el contacto, la mirada constante y el sostén. La voz de la mamá da inicio a una forma de juego donde interactúan varios sentidos.

El desarrollo del cerebro del ser humano depende de la calidad de la crianza, de la relación de apego que ha tenido con sus padres, sobre todo el desarrollo de la inteligencia emocional. “El adulto independiente ha sido un bebé totalmente dependiente y un niño autónomo”.

  • El nacimiento de una madre. Daniel N. Stern
  • El poder de las caricias. Adolfo Fomez Papí

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