“El Embarazo: una oportunidad para informarse”

Todos los padres y madres tienen una historia y una vida anterior a la paternidad y la maternidad. Quieren repetir las experiencias favorables. No quieren repetir lo que les hizo daño y les dolió. Ninguna será una madre perfecta, ninguno será un padre perfecto, pero todos pueden trabajar para ser los mejores padres posibles para su hijo. Tener hijos los enfrenta a experiencias nuevas en infinitos sentidos.[1]

Muchos son los beneficios del amamantamiento para el bebé, para su mamá, su familia… para la sociedad en general.

Es importante que durante el embarazo la futura mamá reciba información sobre el cuidado de los pechos, que pueda reconocer el tipo de pezón que tiene: plano, retráctil, umbilicado….

Se habla de la importancia del contacto precoz entre la mamá y su bebé. Estar informada y conocer tus derechos (Ley 25929) te permitirá dialogar con tu médico obstetra para expresarle tus deseos y los de tu pareja en cuanto a tus expectativas en el momento del nacimiento de tu bebé.

Tener una entrevista prenatal con el pediatra y con la puericultora, te ahorrará tiempo y esfuerzo en el momento del alta hospitalaria. Poder conocer a los profesionales que te asistirán y controlarán la salud de tu bebé o te asesorarán en temas de lactancia y crianza, será beneficioso para la vuelta a casa con tu hijo. Esta organización permitirá que Uds., los papás, estén más atentos a los cuidados y necesidades del bebé. Saber quien va a atender a tu bebé les permitirá sentirse contenidos, acompañados, seguros, disfrutando así de un momento único.

Entender sobre la importancia del amamantamiento frecuente, a demanda, informarse sobre el amamantamiento por señales, son puntos de suma importancia para lograr una lactancia satisfactoria. También lo será el conocer el funcionamiento de las glándulas mamarias, de tus pechos, conocer las posiciones para amamantar. Poder diferenciar una adecuada prendida, comprender que el dolor a la hora de amamantar es una señal de alarma, que requerirá de asistencia profesional.

La importancia de evitar el chupete los primeros días para que no interfiera en la lactancia.

Recibir información sobre tu alimentación, descanso, comportamiento esperable de tu hijo, que varíará en especial durante los primeros días.

Estar informada desde el embarazo, te permitirá poder tomar decisiones, evitando alarmarte cuando no fuera necesario y enfocar tu atención en responder a las necesidades de tu hijo.

Considerar la importancia de organizar la dinámica familiar durante la internación materna cuando hay otros hijos, la necesidad de pedir ayuda los primeros días.

Estos y otros son los temas que frecuentemente preocupan a las embarazadas y es por eso que «Crianza Feliz» quiere acompañarte en esta nueva etapa.

[1] Mucho, Poquito, Nada? Guía Sobre Pauta de Crianza. Unicef

El bebé dentro del útero.

La relación con el bebé empieza antes de su nacimiento: cuando la mamá piensa en él o ella, cuando le habla o canta, cuando lo toca a través de la panza, cuando la mamá cuida su salud y renuncia a cosas que le hacen mal a su bebé y a ella también (fumar, beber alcohol, consumir drogas), cuando su pareja la apoya sintiéndose parte de esta experiencia, cuando le hacen un lugar en su casa y en sus vidas.[1]

Durante la gestación se produce un desarrollo, un crecimiento como el hombre ya nunca tendrá. A las 3 semanas el bebé mide 3 cm y pesa 0,94g y sin embargo ya se han desarrollado casi todas sus estructuras, y algunas están funcionando.

Al tercer mes, con un tamaño no mayor que el dedo pulgar de su padre ya es una persona con rasgos y características propias. Antes de que la madre lo perciba el bebé lleva una vida muy activa: mueve el tórax como si respirara, rota la cabeza, patea, mueve sus manos. El bebé flota en una cápsula sin sensación de gravedad, conectado a la placenta a través del cordón umbilical. La placenta y el cordón representan la fuente de la vida.

La vida intrauterina es distinta a la que llevará una vez nacido: está en movimiento casi constante, tiene mucho espacio en el útero, tiene temperatura constante (no sufre frío ni calor), no siente hambre, es alimentado directamente por la placenta por vía endovenosa, a libre demanda.

Las impresiones iniciales que recibimos como seres vivos, al flotar acurrucados dentro del acolchado cálido del interior del útero, son sensaciones de intimidad extraordinarias y únicas. Adquieren esencial importancia para poder comprender los vínculos primarios, la intimidad del niño y su posterior proyección e influencia sobre la vida amorosa de los adultos.

El bebé está lleno de vida y de actividad. El movimiento de sus músculos y articulaciones permite el desarrollo y flexibilidad de su cuerpo que son fundamentales para su vida extrauterina. Cuando no se mueve, duerme. Cuando está despierto explora su pequeño mundo, un mundo que no es oscuro ni silencioso. Este bebé es acunado por los movimientos de su madre.

Dentro del útero hay cantidad y variedad de sonidos. El latido del corazón, el retumbar de los ruidos gastrointestinales, que producen estruendos durante la digestión. El sonido más familiar es el acompasado y rítmico latir del corazón. Luego de nacido el bebé se calma al ser tomado en brazos y ser colocado sobre el pecho materno, escucha el sonido que es para él tranquilizador.

El bebé no necesita la boca para alimentarse, aprende mucho acerca de ella. Manos y cara son zonas de gran sensibilidad, succiona sus dedos, introduce parte de sus manos en la boca, se familiariza con su cara, con sus dedos, con su boca.

Ejercita sus músculos respiratorios, aunque no necesita respirar. Hace movimientos respiratorios con su caja torácica, breves y poco amplios, pero similares a los que realizará al nacer.

Los estados emocionales de su madre contribuyen a su desarrollo. La emoción maternal afecta al feto pero éste es único, tiene individualidad, no son un único cerebro, está protegido, aislado. El feto toma o no las emociones de la mamá, es individual y trae su propio impulso genético para protegerse. Si no existiera esta individualidad los gemelos idénticos serían realmente idénticos en todo sentido. Pero no es así, cada uno tiene sus propias experiencias y sus temperamentos diferentes, la posición dentro del útero es diferente e interactuan entre ellos de diferente manera.[2]

También los sentimientos paternos contribuyen al éxito del embarazo, al sostén, y es un elemento vital de la ecuación del embarazo. El útero es el ambiente donde comienzan los aprendizajes. El bebé una vez nacido no comprenderá las palabras, pero sí el tono de la voz de su madre.

La comunicación promueve el enamoramiento. El bebé escucha permanentemente la voz de su madre, esto le genera seguridad y cimenta su autoestima. Lo hacemos sentir amado, sostenido. El vínculo después de nacido es una continuidad de éste.

La más acabada expresión de la intimidad humana es el embarazo. Intimidad es unión y ésta se genera cuando los individuos establecen “contacto corporal”[3]

[1] Mucho, Poquito, Nada. Unicef

[2] Alessandra Piontelli

[3] Parir y Nacer en el Hospital, Videla M., Grieco, A. Cap. VI.

 

Tiroides y Embarazo

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Calculadora de Embarazo

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Los sentidos. El Tacto.

El conocimiento científico que hoy tenemos sobre la vida intrauterina es tan amplio que nos permite preguntarnos todo lo que podemos hacer por ese niño aún mucho antes de nacer. Hoy en día ya no hay duda que el bebé en el útero es un ser humano consciente que reacciona y lleva una activa vida emocional. Puede ver, oír, experimentar, degustar y, de manera primitiva, incluso aprender in utero. Lo más importante es que puede sentir.[1]

El bebé en el útero está inmerso en un mundo de sensaciones. La piel es el primer órgano que se desarrolla en el feto y el tacto, el único sentido sin el cual no podemos sobrevivir.

“Ahora bien, la capacidad sensorial de la piel es, de por si, tan extraordinaria que resulta enteramente innecesario exagerar sus virtudes. Todos poseemos cierta capacidad estereognóstica – es decir, la facultad de percibir objetos o formas mediante el tacto – y, en sentido metafórico, la mayoría de los seres humanos llegan casi a “ver” la forma del objeto que están tocando. Las yemas de los dedos son las regiones del cuerpo dotadas de mayor sensibilidad para “leer” la forma de los objetos.”[2]

“La estimulación táctil de carácter afectuoso es, a todas luces, una necesidad primaria, cuya satisfacción representa un requisito ineludible para que el recién nacido llegue a convertirse en un adulto sano.”[3]

Teniendo todos estos conceptos en mente, concluimos que “el contacto es nutritivo” relaja, alivia, estimula, sostiene, contiene, acompaña al bebé y ayuda a la maduración de todos sus sistemas vitales, como el gastro intestinal, el sistema inmunológico, el tono muscular, la respiración. Estimula la circulación sanguínea, el lenguaje, la comunicación. También le da seguridad y le proporciona bienestar tanto al bebé como a su mamá. Es un momento íntimo que favorece el vínculo y el apego, así como la conducta materna.

“Con las experiencias de Klaus y Kennel, quedó debidamente demostrada la importancia que el contacto prolongado con su hijo apenas nacido juega en el desarrollo de este vínculo de apego materno. Este particular vínculo se produce dentro del lapso llamado “período sensible”, entre los primeros minutos y horas de vida. Para un bebé conductas de apego son aquellas que tienden a mantener la proximidad de la madre, tales como el llanto, el chupeteo, la sonrisa, el aferramiento, el contacto ojo a ojo y el seguimiento visual. De ese mutuo apego dependerá la naturaleza del vínculo simbiótico normal e indispensable que se desarrollará entre ambos en los primeros meses de vida.”[4]

Aprender a tocar a su bebé es una herramienta que empodera a la madre, le da seguridad y le permite ahondar en ese vínculo único e íntimo que existe con su bebé.

[1] Dr. Thomas Verny y John Kelly. “La Vida Secreta del Niño Antes de Nacer”.

[2] Ashley Montagu. “El Sentido del Tacto. Comunicación Humana a través de la Piel”.

[3] Ashley Montagu. “El Sentido del Tacto. Comunicación Humana a través de la Piel”.

[4] Dr. Guillermo Rinaldi. “El lactante y su entorno: Vicisitudes del vínculo. Estudio, abordaje y prevención”.

Los sentidos del bebé en el útero. La audición

Investigaciones recientes demuestran que el niño intrauterino, a partir de la semana 24 en todo momento oye. El abdomen y el útero de la embarazada son lugares muy ruidosos. El bebé tiene mucho para oír, los sonidos más potentes son los retumbos estomacales de su madre. Los sonidos ocasionales, la voz del padre y de la madre están amortiguados pero igual resultan audibles. El sonido que domina el mundo del bebé es el ritmo del latido del corazón de su madre. El sabe que todo está bien mientras ella mantiene su ritmo regular y esa sensación de seguridad persiste en él.

Este recuerdo inconsciente del latido cardíaco de la madre en el útero, es la causa por la que el bebé se calma cuando es sostenido contra el pecho o se adormece con el tic tac constante de un reloj.

Expertos como Carnetti opinaba que el recuerdo primitivo del latido del corazón de nuestras madres, también explica muchas cosas acerca de nuestros gustos musicales. Muchos músicos, como Boris Brott, están convencidos de que su interés por la música se despertó en el útero.

Vivaldi es uno de los compositores preferidos de los niños intrauterinos al igual que Mozart. Estudios demostraron que cada vez que se hacía sonar una de sus excelsas composiciones, los ritmos cardíacos de los bebés invariablemente se estabilizaban y disminuía el pataleo.

Los bebés recién nacidos cuando escuchan una música que su mamá disfrutó en un estado de relajación y placer, se quedan tranquilos, inclusive se duermen.