Helados de leche materna, lo mejor que puede hacer una madre para calmar las molestias dentales

Son rápidos, fáciles de hacer y muy necesarios para sus dolores.

Los helados de leche materna son muy saludables y nutritivos cuando las madres tienen buena salud. Es por esto que se convierten en una excelente alternativa para los bebés que disfrutan de algo diferente, pero por si no sabías tienen otras cualidades.

La leche materna es conocida como oro líquido y tiene componentes potentes que estimulan el sistema inmune y además, atiende a las necesidades de los bebés, pero si la conviertes en helado hará que tú pequeño sienta alivio de los dolores dentales.

Es que sabemos que aquel problema donde se desesperan por su dolor hace que los padres recurran a diversos inventos para poder calmar un poco esto. Así que los helados maternales son una excelente idea porque aliviaran la comezón de las encías y lo afiebrada que la zona pueda estar.

Así que cuando a tu bebé le comiencen a salir sus primeros dientes puedes tomar tus propios recursos naturales para hacer que se sientan mejor. Lo mejor para aliviar es algo frío y nada mejor que si tiene componentes nutricionales que lo mantendrán sano.

Talsa Blackwell, publicó a través de Facebook esta idea y todos la han amado porque calma sus dolores de una manera natural, maravillosa y sin poner en riesgo al bebé. Además, hacer estos cubos de helados es muy fácil, rápido y sencillo.

Para hacer estos aliviadores debes tomar algún molde de cubeta de helados, poner la leche dentro de los recipientes, congelarlos y listo. ¡Son sencillos, rápidos y harán todo más fácil para tu bebé!

Fuente: Upsocl. Daniela Poblete

 

Que es la asfixia postural?

Porqué no dejar al niño en el huevito por más de una a dos horas… (también incluye el saltarín o superficies que no sean totalmente planas)

¿Qué es la asfixia postural o posicional?

La asfixia postural puede darse tanto en bebés como en adultos, pero son los bebés más vulnerables porque además de no poder expresar correctamente su malestar, acostumbramos a dejarlos en sillitas, mecedoras o cunas sin saber a ciencia cierta muchas veces si hacemos lo correcto.
Una mala postura puede dificultar la respiración y provocar asfixia.
En adultos se suelen dar casos en personas mayores o con movilidad reducida pero también hay casos de bebés.
En el momento en que un bebé nace pasa de un medio líquido, flotando (el líquido amniótico), a nuestro medio, seco, en el que vivimos bajo la fuerza de la gravedad. Los bebés no tienen fuerza suficiente para mantenerse sentados y por eso deben dormir y permanecer acostados.
En el momento en que lo sentamos en una sillita, si no está bien puesto, su propio cuerpo (por la fuerza de la gravedad) se flexiona sobre sí mismo, haciendo una “C” demasiado pronunciada que dificulta que puedan expandir el tórax y el abdomen para respirar. Si la cabeza cae además hacia adelante, con la barbilla en el pecho, la dificultad para coger aire es mucho mayor hasta el punto de cortarse el flujo de aire. Si no se remedia esa posición, la muerte es inminente.

Solo para el auto y no durante más de una hora y media.

Pediatrics publicó en 2001 un estudio en el que observaron a 50 recién nacidos a término y 50 prematuros de 36 semanas sentados durante 60 minutos en una silla de coche homologada. En promedio, la saturación de oxígeno de todos los bebés bajó del 97% al 94%, pero 7 de los bebés (3 prematuros y 4 a término) llegaron a tener una saturación de oxígeno inferior a 90% durante 20 minutos. El 12% de los bebés prematuros sufrieron apneas (el bebé deja de respirar unos segundos) o bradicardias (el corazón va más despacio de lo que debiera). Para que tengáis un indicador, la saturación de oxígeno de un bebé debe estar entre el 96% y el 100%.
En 2002 otro estudio evaluó el estado de 15 recién nacidos cuando estaban tumbados en una cuna o sentados en una silla. La media de saturación de oxígeno cuando estaban sentados fue de 95,8% por un 98,8% cuando se tumbaban.
Otro estudio publicado en el 2007 comparó las consecuencias de tener al bebé en una silla de auto  y en una cuna del hospital, para tener la referencia. Controlaron a los bebés en la cuna durante 30 minutos y en los dispositivos para el auto durante 60 minutos. Vieron que la media de saturación de oxígeno fue de un 97,9% cuando estuvieron en la cuna del hospital  y de 95,7% en la silla. Concluyeron que el uso de los dispositivos para el auto debía limitarse solo al auto, y que no debían ser utilizados como sustitutos de la cuna.
Ante esta situación los investigadores están buscando soluciones que puedan ayudar a evitar los episodios de desaturaciones y apneas: en el año 2013 un estudio demostró que el uso de una espuma que sujeta la cabeza en posición neutral (sin que pueda caer hacia delante) disminuía las bajadas de saturación graves y las apneas, pero no las leves. Y este año otros investigadores han presentado un cinturón con sensores de presión para ir controlando la respiración y sensores para monitorizar la frecuencia cardíaca.
Ante esta evidencia, los bebés no deberían dormir nunca en las sillitas de auto, ni en hamacas, pues sentados respiran peor que acostados. Dichos dispositivos de retención deben utilizarse solo en el auto, donde han de posicionarse de manera que ni la cabeza ni los hombros caigan hacia delante y no permanecer en esa posición por más de una hora y media. Si vamos a hacer un viaje más largo, lo recomendable es ir parando de manera periódica para sacar al bebé de la silla y permitirle que recupere oxígeno, que respire bien de nuevo, que coma un poco si lo necesita y, después de un rato, seguir con el viaje.

La necesidad de exterogestación y su relación con la inteligencia humana

Ser la especie más inteligente no nos hace más independientes.  Al contrario, en la especie humana la mayor parte del desarrollo cerebral acontece fuera del útero, ya que de otro modo el nacimiento sería inviable. Esto hace que el bebé necesite unas condiciones muy parecidas al útero para terminar de desarrollarse.

La característica más significativa de un bebé debería influir en cómo le tratamos.

Un bebé no está preparado para salir al mundo en el momento del nacimiento, ni siquiera a término completo (alrededor de 40 semanas, aunque puede variar de unos a otros en unos 50 días). Un bebé humano no se parece a un recién nacido de otros animales, no tiene huesos resistentes ni capacidad para el autoabastecimiento, ¡hasta los 18 meses de edad!   Es decir, para parecerse a un recién nacido de otros animales, los bebés deberían estar en el útero otros 18 meses. Sí, es una sorpresa (no se lo digas a mamá). Pero esto es lo que hemos observado al comparar el curso evolutivo de los humanos con otros mamíferos.

¿Qué significan 18 meses “de antelación” para el cuidado del bebé? Podemos imaginar que este simple hallazgo conlleva múltiples consecuencias.

Durante esos primeros 18 meses, los bebés esperan “un útero externo” (exterogestación), que es lo que ofrecen los componentes del nido evolutivo (evolved nest). Los bebés no pueden autorregularse y necesitan que los cuidadores capaciten sus sistemas para que lo hagan (por ejemplo, calmándolos rápidamente para que los sistemas aprendan a hacer de eso la “norma”). Los adultos deben mantenerlos en un estado óptimo para que los sistemas continúen creciendo y desarrollándose normalmente. Estresar a los bebés significa que las energías se enfocarán a la supervivencia (más adelante).

Los huesos de la cabeza de un bebé no se fusionan hasta alrededor de los 18 meses para permitir el gran crecimiento cerebral, lo cual se produce a partir de los componentes de cuidado del nido evolutivo de calmar, muchas caricias, estar en brazos, lactancia materna.

Sin embargo, la mayoría de los adultos en nuestro país parece no estar al tanto de las necesidades de los bebés, comenzando con muchos profesionales médicos que tratan a los bebés con rureza, como si ellos no fuesen a registrar estas experiencias en sus sistemas del cuerpo y del cerebro. ¿Qué deberían saber los profesionales y todos nosotros? Estresar a los bebés dañará sus sistemas inmaduros que aún están en desarrollo: neuroendocrino, inmune, neurotransmisor, respuesta al estrés, y todos ellos pueden verse afectados durante toda la vida.

¿Qué están haciendo los adultos que saben? Atienden especialmente las necesidades de los bebés durante los primeros 1000 días de vida. Esto es más fácil en lugares donde los gobiernos proporcionan y pagan la asistencia médica universal, como el Reino Unido.

Ya lo sabemos: los bebés necesitan cuidados parecidos a los que tienen dentro del útero durante 18 meses después de su nacimiento. Deben mantenerse tranquilos y reconfortados mientras que sus sistemas neurobiológicos están madurando sus funciones.

Después de los 18 meses, el desarrollo sensible de los niños dura aproximadamente hasta los 3 años (primeros mil días), aunque el cerebro seguirá creciendo significativamente hasta los 6 años aproximadamente. El nido evolutivo se va adaptando a las necesidades de los niños a medida que se desarrollan.

Cosas para recordar:

(1) Un bebé sigue siendo como un feto (en comparación con otros animales) hasta los 18 meses de edad, por lo que debemos proporcionar una experiencia de “útero externo”: calmado, reconfortante, físicamente presente.

(2) Un niño pequeño es un sistema dinámico cuya personalidad y salud se construyen socialmente por cuidadores, “ladrillo por ladrillo” o fase por fase, según las experiencias de los primeros años de vida.

(3) No deberíamos angustiar a los niños pequeños (especialmente de forma rutinaria, intensa o prolongada), especialmente en los primeros 3 años, sino apoyar suavemente el desarrollo de la autorregulación.

Comprender y practicar una buena atención temprana asegurará el desarrollo adecuado de todos los sistemas (neurobiológicos y sociales) y el florecimiento de una psique sana y única.

Fuente: The single most important thing to know about a baby

www.saludmentalperinatal.es

 

¿Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia.También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal.

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones,les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.

Fuente: Valeria Sabater, www.lamenteesmaravillosa.com

 

El pañal se deja, no se quita

El peor enemigo de la crianza son las prisas. Siempre lo digo. Y en cuanto al control de esfínteres las prisas de los padres hacen mucho daño. El pañal no se quita, el pañal se deja.  El niño debe ser el protagonista de este proceso. SU PROCESO. Es un proceso natural, que depende del desarrollo evolutivo del niño. Una madurez neurológica y afectiva.
Nuestra misión como padres es estar atentos a la señales del niño para facilitarle en lo posible el proceso una vez se haya iniciado.
Es el niño el que debe ir dejando el pañal poco a poco, con nuestro aliento y acompañamiento, en un buen ambiente preparado que le haga sentir capaz, útil y seguro de sí mismo.

¿ CÓMO ACOMPAÑAR AL NIÑO EN EL PROCESO DE DEJAR EL PAÑAL DESDE EL RESPETO?
1- Empezar con los cambios de pañal en vertical a partir de que el niño camina.
2-Establecer los cambios de pañal en el baño. Un lugar apropiado que le permite intimidad y que irá relacionando con el pipí y la caca.
3- Esperar con paciencia a que el niño se suba y baje el pantalón. Facilitarle una toallita húmeda para que pueda empezar a limpiarse en la medida de sus posibilidades.
4-Seguir esperando. Los cambios van a ser mucho más largos en tiempo. Puedes poner una pequeña banqueta en el baño que te permita esperar mientras estás a su altura.
5- A los primeros signos de madurez del niño: Invitarle en los cambios de pañal a sentarse en el orinal para ver si sale pipí o caca.
6- Establecer rutinas en casa. Cuando el niño comienza a hacer pipí o caca en alguna ocasión en el orinal podemos establecer una rutina diaria donde invitemos y recordemos al niño ir al baño en algunos momentos del día (si somos conscientes de los mejores momentos para él mejor que mejor).
7-Preparar un ambiente tranquilo y adaptado a él en el baño que le permita hacer las cosas por sí mismo. Una cesta con sus pañales, orinal u inodoro adaptado, toallitas a su alcance, cuentos sobre control de esfínteres visibles, ropa de cambio, una banqueta para nosotros.
8- La ropa deberá permitirle autonomía, él mismo debe poder quitársela o ponérsela. Lo mismo con el pañal: Si es tipo bombachita mejor para que sea más sencillo.
¿Y NUESTRA ACTITUD?
Nosotros no quitamos el pañal. Es el niño el que va a ir dejándolo poco a poco. Cada niño sigue un ritmo y el control de esfínteres no es indicativo del nivel de inteligencia del niño. Facilitaremos el proceso si lo tomamos como lo que es. Un proceso madurativo natural e individual de cada niño.

1- No premiamos, no nos enojamos.
2- No obligamos a permanecer sentado en contra de su voluntad.
3- No nos burlamos.
4- No le llamamos cochino, asqueroso… (Ni en broma).
5- No hablamos sobre sus escapes con otras mamás/papás/vecinos para comparar.
6- Alentamos enfocándonos en sus logros. Le recordamos sus progresos. Nos fijamos en lo conseguido, no en lo que está por conseguir.

LAS SEÑALES QUE NOS INDICAN QUE EMPIEZA EL PROCESO
1-Rechaza los cambios de pañal
2- Se da cuenta de que acaba de hacerse pipí o caca y lo dice.
3-Intenta quitarse el pañal.
4-Amanece seco por las mañanas (pañal nocturno).
5-Se mantiene seco el pañal por más tiempo (3 a 4 horas).
6-Comienza a avisar antes de hacerse pis o caca.
7-Tiene buen equilibrio para caminar, incluso correr.
8-Se interesa cuando otros van al baño e imita.
9-Entiende ordenes sencillas
10-Comienza a interesarse por el orden. (Lleva la bombachita a la lavadora, pañal a la basura).
11-Pronuncia las palabras pipí o caca frecuentemente durante el día.
El pañal no se quita. El control de esfínteres no es una operación de 7 días de duración. El control de esfínteres no tiene que ver con el verano, no se quita cuando nosotros lo estimamos conveniente.
El control de esfínteres es un proceso madurativo propio e individual de cada niño, en unos será más rápido y en otros más lento. Nosotros sólo debemos seguir al niño, observando las señales, y facilitarle un entorno físico y emocional que le permita vivir SU PROCESO de una forma natural, sintiéndose arropado y alentado por nosotros, que estaremos acompañando sus avances y sus retrocesos con paciencia, con respeto, con amor y sobre todo con mucha empatía.NO vivas este proceso como una operación. Vívelo con cariño y alegría. Es un salto más en la evolución del niño, es un peldaño más en la conquista de su independencia. Muéstrale todo tu amor acompañándole en el camino y alentándole para recorrerlo.

Fuente: www.pequefelicidad.com

La necesidad de exterogestación y su relación con la inteligencia humana

Por Darcia Narvaez, PhD. Universidad de Notre Dame (Indiana, USA)

Ser la especie más inteligente no nos hace más independientes.  Al contrario, en la especie humana la mayor parte del desarrollo cerebral acontece fuera del útero, ya que de otro modo el nacimiento sería inviable. Esto hace que el bebé necesite unas condiciones muy parecidas al útero para terminar de desarrollarse.

La característica más significativa de un bebé debería influir en cómo le tratamos.

Un bebé no está preparado para salir al mundo en el momento del nacimiento, ni siquiera a término completo (alrededor de 40 semanas, aunque puede variar de unos a otros en unos 50 días). Un bebé humano no se parece a un recién nacido de otros animales, no tiene huesos resistentes ni capacidad para el autoabastecimiento, ¡hasta los 18 meses de edad!   Es decir, para parecerse a un recién nacido de otros animales, los bebés deberían estar en el útero otros 18 meses. Sí, es una sorpresa (no se lo digas a mamá). Pero esto es lo que hemos observado al comparar el curso evolutivo de los humanos con otros mamíferos.

¿Qué significan 18 meses “de antelación” para el cuidado del bebé? Podemos imaginar que este simple hallazgo conlleva múltiples consecuencias.

Durante esos primeros 18 meses, los bebés esperan “un útero externo” (exterogestación), que es lo que ofrecen los componentes del nido del desarrollo (evolved nest). Los bebés no pueden autorregularse y necesitan que los cuidadores capaciten sus sistemas para que lo hagan (por ejemplo, calmándolos rápidamente para que los sistemas aprendan a hacer de eso la “norma”). Los adultos deben mantenerlos en un estado óptimo para que los sistemas continúen creciendo y desarrollándose normalmente. Estresar a los bebés significa que las energías se enfocarán a la supervivencia (más adelante).

Los huesos de la cabeza de un bebé no se fusionan hasta alrededor de los 18 meses para permitir el gran crecimiento cerebral, lo cual se produce a partir de los componentes de cuidado del nido de desarrollo de calmar, muchas caricias, estar en brazos, lactancia materna.

Sin embargo, la mayoría de los adultos en nuestro país parece no estar al tanto de las necesidades de los bebés, comenzando con muchos profesionales médicos que tratan a los bebés con rudeza, como si ellos no fuesen a registrar estas experiencias en sus sistemas del cuerpo y del cerebro. ¿Qué deberían saber los profesionales y todos nosotros? Estresar a los bebés dañará sus sistemas inmaduros que aún están en desarrollo: neuroendocrino, inmune, neurotransmisor, respuesta al estrés, y todos ellos pueden verse afectados durante toda la vida.

¿Qué están haciendo los adultos que saben? Atienden especialmente las necesidades de los bebés durante los primeros 1000 días de vida. Esto es más fácil en lugares donde los gobiernos proporcionan y pagan la asistencia médica universal, como el Reino Unido.

Ya lo sabemos: los bebés necesitan cuidados parecidos a los que tienen dentro del útero durante 18 meses después de su nacimiento. Deben mantenerse tranquilos y reconfortados mientras que sus sistemas neurobiológicos están madurando sus funciones.

Después de los 18 meses, el desarrollo sensible de los niños dura aproximadamente hasta los 3 años (primeros mil días), aunque el cerebro seguirá creciendo significativamente hasta los 6 años aproximadamente. El nido de desarrollo se va adaptando a las necesidades de los niños a medida que se desarrollan.

Cosas para recordar:

(1) Un bebé sigue siendo como un feto (en comparación con otros animales) hasta los 18 meses de edad, por lo que debemos proporcionar una experiencia de “útero externo”: calmado, reconfortante, físicamente presente.

(2) Un niño pequeño es un sistema dinámico cuya personalidad y salud se construyen socialmente por cuidadores, “ladrillo por ladrillo” o fase por fase, según las experiencias de los primeros años de vida.

(3) No deberíamos angustiar a los niños pequeños (especialmente de forma rutinaria, intensa o prolongada), especialmente en los primeros 3 años, sino apoyar suavemente el desarrollo de la autorregulación.

Comprender y practicar una buena atención temprana asegurará el desarrollo adecuado de todos los sistemas (neurobiológicos y sociales) y el florecimiento de una psique sana y única.

 

Acostar temprano a los niños ayuda a la salud mental de las madres

Los estudios dicen que los pequeños sin una hora fija de ir a dormir, tienen más probabilidades de tener problemas de comportamiento.

Las rutinas son muy importantes para que los niños no solo crezcan sanos, sino también tranquilos. Las horas de sueño, según la edad del niño es muy importante para que logren alcanzar su mejor desempeño físico y mental. Adelantar y fijar una hora diaria para que los niños se acuesten más temprano puede traer grandes beneficios en la logística familiar. Los estudios dicen que los pequeños sin una hora fija de ir a dormir, tienen más probabilidades de tener problemas de comportamiento.
Para este análisis los investigadores estudiaron a niños entre 4-5 años, nuevamente los evaluaron a los 6-7 y finalmente cuando tenían 8-9 años.
“Llevar a los niños más temprano a la cama puede ayudar a tranquilizar la salud mental de la madre y a la vez, los niños tendrían menos probabilidades de tener un mal comportamiento”.

-Jon Quach, autor principal e investigador del Instituto de Investigación Murdoch Children-

Lo ideal según este especialista es que los niños estén dormidos a las 8:30 pm. Esta es la hora recomendada porque es ahí cuando el nivel de melatonina, la hormona que ayuda al cerebro a relajarse y conciliar el sueño, tiende a alcanzar su punto máximo.

“Sabemos que dormir es una parte muy relevante para nuestra salud mental, para nuestro estado de ánimo. Y en los niños está relacionado a temas del comportamiento y su habilidad de autocontrol”.

-Dr. Wendy Sue Swanson, pediatra y autor del blog Seattle Mama Doc

Los expertos recomiendan que los niños preescolares duerman entre 10-13 horas y entre 9-11 horas para los niños que van a la escuela.
Para lograr adelantar la hora de ir a la cama de tus hijos puedes intentar:
  • Promueve la actividad física diaria de tu hijo.
  • Evita uso de pantallas y dispositivos electrónicos después de las 7 de la tarde.
  • Ofrece mas temprano la cena.
  • Dale tiempo de relajarse después de la cena y crea un momento familiar antes de llevarlo a la cama, por ejemplo leer un libro.
Los especialistas concluyeron que los niños que tenían una hora fija y temprano de ir a dormir, presentaban una mejor calidad de vida, salud y comportamiento que quienes no. Y al mismo tiempo las madres tenían una mejor salud mental.

Porqué los bebés deben dormir boca arriba?

Todos los bebés deben dormir en posición supina (boca arriba). Los estudios de investigación realizados sobre este tema son concluyentes. Esta posición de los bebés al dormir hace que tengan de tres a doce veces menos riesgo de fallecer a causa del síndrome de muerte súbita del lactante.
Esta posición también disminuye la colonización bacteriana de las vías aéreas, lo que reduce la necesidad a un tercio de de ATB por otitis.
Además favorece el desarrollo global de la musculatura al permitir movimientos libres de los brazos, piernas, realizar flexión, extensión y girar la cabeza. Favorece la relación con su entorno y con los demás, permitiendo una estimulación adecuada de sus sentidos.
El gran miedo de la población en general es la falsa idea arraigada del hecho que ante un vómito el bebé se pueda ahogar. Los estudios realizados en EE.UU y Europa, no encontraron evidencia científica que indique que los bebés que duermen boca arriba tienen mas riesgo a atragantarse, todo lo contrario, se redujo notablemente la muerte súbita al dejar de acostarlos boca abajo.
Es básicamente una cuestión de anatomía. Si el bebé se encuentra boca arriba, la  laringe y la tráquea quedan por encima del esófago. Es decir que si el bebé vomita, fácilmente por gravedad va a ser deglutida y llevada nuevamente hacia el esófago. En cambio, si está boca abajo, la traquea y laringe quedan por debajo del esófago, y ante un evento similar, el riesgo de aspiración del contenido hacia los pulmones es mucho mayor.
Les dejo una foto para que puedan visualizar de forma más clara lo comentado anteriormente.

Que es el movimiento libre?

Emmi Pikler fue una conocida pediatra que, tras años de investigaciones, creó un método educativo basado en el respeto al niño y en la actitud no intervencionista del adulto, es decir, permitirle un desarrollo autónomo espontáneo, respetando su ritmo propio y asegurándole todas las posibilidades para tener iniciativas autónomas, movimiento libre y juego independiente. 

Las prisas y el estrés con los que vivimos en nuestra sociedad actual se trasladan muchas veces a la crianza de nuestros hijos. Vivimos obsesionados por sus avances y parece que exista una competición entre todos los niños del mundo (más bien, entre sus padres) por ser el primero en gatear, andar o hablar.

Pero esta actitud no es beneficiosa para el niño ya que corremos el riesgo de forzar su desarrollo y de saltarnos etapas importantes en el mismo al querer ir más deprisa.

El movimiento libre creado por Pikler se basa en dejar al niño en completa libertad para moverse y desarrollarse sin la intervención del adulto. Este método defiende que los niños aprenden solos a sentarse, gatear, caminar… sin necesidad de incitarles a ello. Eso sí, hay que darle todos los recursos necesarios para que pueda moverse en libertad.

El niño, al sentirse libre, se muestra más positivo, activo e interesado. Tan solo necesita sentirse respetado y querido, así como que se reconozcan sus logros, para superarse.

Así, el movimiento libre defiende la actividad autónoma para que el niño vaya descubriendo sus propias capacidades y a utilizar sus recursos. A los padres solos les corresponde asegurar las condiciones óptimas para que lo consiga sin forzarle.

Transcurrido el primer año de vida el niño adquiere habilidades relacionadas con el movimiento y el equilibrio: ya se levanta, se atreve a dar sus primeros pasos y gracias a esa movilidad empieza a experimentar con su entorno

Las enseñanzas de Emmi Pikler están centradas en el desarrollo de los niños de 0 a 3 años, aunque se pueden aplicar a cualquier edad.

Etapas principales del desarrollo motor

Etapa neonatal: el niño pasa de estar estirado boca arriba a ponerse de lado: 3 a 7 meses:

Etapa de suelo:

– Pasar de estirado boca arriba a estirado boca abajo: 4 a 8 meses

– Pasar de estirado boca abajo a estirado boca arriba: 4 a 9 meses

– Arrastrarse por el suelo: 7 a 13 meses

– Gatear: 8 a 16 meses

– Sentarse: 9 a 16 meses

– Arrodillarse: 10 a 15 meses

– Ponerse de pie: 12 a 21 meses

– Dar los primeros pasos: 12 a 21 meses

– Caminar de forma segura: 13 a 21 meses

Consejos para los padres

Si te interesa el movimiento libre y quieres usar este método para favorecer el desarrollo autónomo de tu hijo, te damos unas cuantas pistas para saber cómo debes actuar:

– Colócalo boca arriba, en el suelo si se siente cómodo o sobre una superficie firme en la que tenga espacio y déjalo libre

– Pon cerca juguetes o materiales sencillos; no le animes a cogerlos ni se los coloques en la mano, simplemente déjaselos a su alcance

– No uses gimnasios con barra de actividades, le pueden despistar de su propio movimiento

– Puedes hablarle y comunicarte con él, pero también debes dejarle solo

– Si llora o está incómodo,  prueba en otro momento

– Si te tiende la mano, dásela, habla con él y levántalo si lo necesita, pero no lo lleves a una posición que aún no haya logrado por sí mismo

– Acondiciona la casa todo lo que puedas, contando con el espacio del que dispongas. Crea un espacio diáfano y tan amplio como puedas en la sala más grande. Coloca algunos elementos que le ayuden a explorar, gatear, trepar… como pufs, cojines, cajas… El suelo debe ser cálido

– Ponle ropa amplia y cómoda, mejor descalzo o con zapatos sin suela dura y antideslizantes

– Los juguetes pueden ser objetos cotidianos con los que pueda experimentar

– Las hamaquitas no son muy recomendables ya que limitan su movimiento. Los andadores están totalmente desaconsejados ya que les fuerza a estar de pie y/o caminar cuando no están listos para ello

– Tu ayuda tiene que ser siempre indirecta

– No apures al niño ni le enseñes movimientos, tampoco debes obligarlo a hacer algún ejercicio concreto, dale siempre total lbertad de movimiento

 

Desarrollo Evolutivo: El NO y los límites

Ni bien nacemos nos encontramos con los límites, la frustración de haber salido a un mundo frío, sin ruidos constantes y con temperaturas variables, ya nos deja impresa la marca del adentro y afuera. Un recién nacido tiene cero tolerancia a la frustración y los adultos tenemos que entender sus llantos como angustia de adaptación a un mundo totalmente distinto del que tenían adentro del útero.
A medida que vamos creciendo vamos a ir registrando el limite, primero experimentándolo en nuestra persona, a través de nuestro cuerpo, aprendiendo que yo empiezo y termino en mí mismo y no soy un todo con los de afuera, y luego iré aprendiendo una palabra emitida por mis padres, corta pero cotidiana, para empezar a enseñarme lo que “no” se puede, lo que “no” se hace.
El no, es necesario para crecer pero también puede resultar un arma de doble filo si se lo aplica a mansalva sin comprender algunas cuestiones evolutivas; un niño de dos años para abajo, y diría hasta tres, muchas veces entiende más el no por el volumen y el susto de esa pequeña palabra, que por lo que verdaderamente significa; un niño pequeño no entiende un no con justificaciones, un ejemplo de esto sería cuando nos pide algo y nosotros argumentamos que no tenemos dinero para comprarlo ¿Qué puede saber y además que le importa nuestra economía a esa pulga que nos mira con cara de cachorro mojado cuando quiere algo? Cero tolerancia a la frustración, y esto no quiere decir entonces que tengamos que acceder a todo, nosotros somos los adultos, recuerden, pero vamos a tener que entender y quizás también aprehender, que una cosa es la “permisividad” donde concedemos todo y otra es el “autoritarismo” donde excedidos por circunstancias externas, abusando de mi jerarquía o quizás simplemente porque así me educaron a mí ponemos una negativa porque es así y punto, sin visualizar lo profundo que cala estos no en el autoestima de los infantes; los dos son extremos y malos, sin embargo todos solemos caer en ellos de vez en cuando, pero en ninguno de ellos vemos realmente a nuestros hijos; la mejor manera de estar presentes y de brindarnos es exactamente desde en el medio de estos dos polos opuestos, parándonos en la “autoridad”, que es posible sólo desde el cariño, para cuidar al otro porque lo vemos, porque entendemos sus posibilidades y porque estamos acompañando su crecimiento como padres.
A medida que crecemos aprendiendo límites, tolerando frustraciones y evadiendo otras, nuestro entramado social crece y nuestras relaciones sociales se van complejizando; así nos encontramos todo el tiempo con los límites que vienen desde afuera, por ejemplo a través de las leyes y muchos otros que nos imponemos nosotros mismos para seguir perteneciendo.
El problema se suscita cuando por querer ser parte o que nos elijan, nuestros límites se vuelven laxos o nulos, y entonces entramos en relaciones donde es el otro quién impone las reglas.
Una relación saludable, primero conmigo para después con el otro, tiene que partir desde el hecho de entender que el límite, el no, es la mejor manera de establecer un contacto sano; si yo no tengo presente mi límite y pienso que el otro puede marcar los dos cordones de nuestro camino, entonces no tengo frontera de contacto, y no solo me voy a sentir empobrecido sino también resentido por entregar todo y quedarme vacío. El no a pesar de poder sonar antipático, es junto con el sí, el mejor regalo que nos da la vida, porque a partir de ellos podemos elegir y para hacerlo tenemos que tener claro que permitimos y que no, hasta donde el otro y yo, que podemos y que no.
Tendremos que aprender a vivir con la culpa de no cumplir con las expectativas de los otros si no son verdaderamente mías y hacernos cargo de que sí decimos por algo tendremos que ir a pleno por ello.
Para poder decir no tenemos que ser conscientes de lo que valemos, trabajar nuestro autoreconocimiento y no andar buscando por allí a otros que se hagan cargo de tapar nuestros agujeros, para decir no tenemos que saber claramente quienes somos y que queremos aunque sea por un momento.
Comparto aquí un texto escrito por Anselm Grün, que no me canso de leer a mis pacientes para trabajar el “no” y los invito a que lo lean detenidamente para poder pensarse a ustedes y sus relaciones en cada una de sus palabras:
NO es NO
Y hay una sola manera de decirlo: NO.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
NO se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto: NO
Se dice de una sola vez.
Un NO que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es NO .
Un NO que necesita explicaciones y justificativos, no es NO .
NO , tiene la brevedad de un segundo.
Es un NO para el otro, porque ya lo fue para uno mismo.
NO es NO , aquí y muy lejos de aquí.
NO , no deja puertas abiertas, ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser.
NO , aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
NO , es el último acto de dignidad; el fin de un libro sin más capítulos ni segundas partes.
NO , no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con pena y menos aún con satisfacción.
NO es NO , porque NO .
Cuando el NO es NO , se mirará a los ojos y el NO se descolgará naturalmente de los labios; la voz no será trémula, ni vacilante, ni agresiva, pero tampoco dejará duda alguna.
Ese NO , no es una negación del pasado.
Es una corrección del futuro.
y sólo quien sabe decir NO , puede decir SÍ.
Mauricio J. Strugo
Psicólogo Terapeuta Gestalt