Semana Mundial del Parto Respetado o Parto Humanizado

Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado bajo el lema ¨El poder de parir está en vos¨.

La mujer en el parto tiene derecho:

  • A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las distintas alternativas, si es que existen. En este sentido, la futura mamá podrá elegir el lugar y la forma en la que va a transitar su trabajo de parto (deambulación, posición, analgesia o medicamentos, acompañamiento) y la vía de nacimiento. El equipo de salud y la institución deberán respetar tal decisión, en tanto no comprometa la salud de madre e hijo.
  • A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • A estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y posparto, cualquiera sea la vía de parto (vaginal o cesárea).
  • A tener a su lado a su hijo durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. Teniendo en cuenta la importancia del contacto piel con piel entre la mamá y el recién nacido, y con el objetivo de favorecer el vínculo precoz, el equipo de salud deberá fomentar desde el momento mismo del nacimiento, e independientemente de la vía del parto, el contacto del recién nacido con su madre y familiares directos y/o acompañantes que ella disponga.
  • A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
  • A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

El recién nacido tiene derecho:

  • A ser tratado en forma respetuosa y digna.
  • A su inequívoca identificación.
  • A la internación conjunta con su madre en sala.
  • A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.

En el caso de bebés prematuros o bebés nacidos en otras situaciones de riesgo, el padre y la madre tienen los siguientes derechos:

  • A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
  • A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
  • A un consentimiento informado sobre cualquier práctica médica que se le realice al niño o niña.
  • A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.

 

El estado modificado de conciencia del parto fisiológico

Cuando la mujer tiene la posibilidad de parir con sus propias hormonas en un entorno favorable, el parto es una experiencia extra-ordinaria, una experiencia cumbre no comparable a ninguna otra.

¿Por qué el parto tiene semejante intensidad psíquica? ¿Por qué las hormonas que lo dirigen son las mismas que producen la vivencia amorosa?  El amor entre madres e hijos o hijas, el amor como base de todo el desarrollo social y comunitario que ha permitido el fabuloso desarrollo cerebral que produce el lenguaje y la inteligencia humana.

La evolución ha seleccionado o priorizado el amor como clave para la supervivencia de nuestra especie. Dicho de otra manera: ha sido perfeccionando nuestra capacidad de amar como hemos logrado desarrollar el cerebro y la inteligencia social. El amor y la sociabilidad, la cooperación y el placer, todo está ahí, manifestado en el parto, incluso el amor a la naturaleza y la necesidad de cuidarla.

En los últimos años el parto y el nacimiento están siendo analizados con nuevas miradas y perspectivas, no exclusivamente obstétricas. Desde la filosofía y la antropología hasta la arquitectura, el derecho, la economía y las neurociencias. En el centro del debate, no están solo las cifras sobre cesáreas o epidurales, también las reflexiones sobre el papel social de las madres, la transformación que viven la medicina y la obstetricia en la encrucijada entre la tecnología y la irrupción de nuevas generaciones de usuarias que reclaman ser protagonistas de sus cuidados.Igualmente, el debate entre matronas y obstetras sobre la atención al parto “normal” y los lugares en que ofrecer dicha atención continua mientras persisten las dramáticas cifras de mortalidad perinatal en algunos países del mundo y en otros se comienza a legislar en torno al novedoso y revelador concepto de violencia obstétrica.

“Probemos a ver el parto como un viaje, un destino que conlleva uno o varios premios, una oportunidad única de transitar nuestros cuerpos y conciencias. Comprender todo lo que conlleva y moviliza un parto a todos los niveles facilita además que el resultado sea óptimo y saludable, no sólo a corto plazo sino también a largo. Ampliemos la mirada sobre el parto.”

“cuando nos ponemos a observar desde la neurobiología cómo es el escenario neuroquímico del cerebro en el parto todo lo que nos encontramos son hormonas del amor a raudales que promueven el placer y el bienestar inmediatamente. Lo que ha previsto la naturaleza es que el parto sea dirigido por sustancias producidas en el cerebro de la madre principalmente, aunque también en el del bebé, que hacen que en condiciones ideales nada más nacer la madre esté en un peculiar e irrepetible estado de conciencia en el que todo lo que suceda va a quedar profundamente grabado y en el que lo más fácil es que sienta fascinación y ternura o amor por esa criatura que acaba de salir (mejor que ser expulsada) de su vientre”

La naturaleza ha primado que parir sea tremendamente intenso, y que en el primer encuentro madre y bebe vivan algo parecido a un flechazo, sobre todo para que la madre desee estar cerca de su bebé durante la mayor parte de los siguientes meses e incluso años. No solo la madre, probablemente las personas presentes en el parto también se impregnan de alguna manera aún poco estudiada de esas hormonas del vínculo, lo que hará que puedan cuidar con más facilidad de ese bebé

Del parto se puede salir empoderada, cual leona lista a proteger a sus cachorros. Ese poderío está previsto en nuestra naturaleza para facilitar la maternidad y la crianza. Pero también puede ser lo contrario, la vulnerabilidad extrema que vivimos en el parto hace que sea un momento extremadamente delicado, con riesgo de salir muy dañada, herida, rota. El parto tiene un enorme impacto, no solo corporal, también existencial. Tendremos que preguntarnos por qué muchas mujeres tienen vivencias transcendentales o místicas, de conexión con la naturaleza o la madre tierra cuando están de parto. Por qué hay madres que durante el parto piensan en todas las mujeres que están dando a luz en ese mismo momento a lo largo y ancho del planeta o porqué otras justo antes de parir expresan que “entonces sentí que lo entendía todo, aunque ahora no recuerde que era todo””

Autora: Ibone Olza es psiquiatra perinatal, directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

 

Piel con piel en los nacimientos por cesárea

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría ha publicado el documento “Contacto piel con piel en las cesáreas. Aspectos prácticos para la puesta en marcha”, donde se explica el método de actuación y las principales dificultades para realizarlo. Los beneficios del contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido están ampliamente demostrados:

  • favorece la transición y la adaptación del bebé a vivir fuera del útero
  • mejora el vínculo afectivo entre la madre y el niño
  • fomenta la lactancia materna
  • aumenta la secreción de una hormona, la oxitocina, que estimula la salida de calostro (la primera leche que producen las mamas) y las contracciones uterinas

La realización del contacto piel con piel precoz se recomienda tras los partos vaginales y también en las cesáreas, siempre que las condiciones de la madre y del bebé lo permitan.

El procedimiento propuesto comienza antes de entrar en el quirófano e incluye la adaptación del quirófano, de manera que quede espacio suficiente para que la madre pueda acoger al niño durante la intervención.

El contacto piel con piel en las cesáreas es una práctica beneficiosa y segura. Un protocolo consensuado entre los servicios implicados favorece su aplicación habitual, para conseguir un entorno similar al que se produce tras un parto vaginal, pero sin olvidar que se trata de una intervención quirúrgica. La implicación del personal es imprescindible.

La intimidad en el postparto es una necesidad normal

Uno de los principales hechos que ni la familia ni la sociedad en general debe ignorar es la necesidad de intimidad de la mujer que acaba de dar a luz.

Las necesidades emocionales de madres y recién nacidos son una parte fundamental de la atención a su salud. Hoy por hoy se sabe, además, que la satisfacción y la felicidad influyen enormemente en el estado físico y en la capacidad para remontar problemas médicos. Todo eso debería, como he dicho, ser tenido en cuenta por la familia y por el entorno sanitario, considerando que crear el ambiente adecuado para la salud emocional es una de sus obligaciones fundamentales.

Si hablamos de madres recién paridas la cuestón es muy importante. La hembra humana y su cría son mamíferos. Instintivamente precisan un parto y un puerperio en intimidad, sin interrupciones, sin desconocidos, sin intromisiones innecesarias.El parto ideal sucedería en la penumbra y con la atención, cuando fuese precisa, solamente de personas de máxima confianza para la mujer. El puerperio y el comienzo de la lactancia no son diferentes. Madre e hijo, piel a piel, sostenidos por los más cercanos pero en una burbuja en el que las hormonas fluyan y refuercen el vínculo creado en el momento del parto en aquella primera mirada. El lugar adecuado sería el que nos haga sentir en una guarida, un nido o una cueva. No una sala comunal llena de gente desconocida.

La lactancia materna es un proceso físico, pero también tiene repercusiones hormonales y emocionales. Interrupciones, tensión, visitas, aparición de desconocidos, todo eso influye negativamente en su correcta implantación. Y además todo eso supone, muchas veces, sensaciones desagradables e inexplicables para la madre.

La mujer que no amamanta o que está teniendo dificultades para dar el pecho necesita las mismas atenciones y un entorno plácido e íntimo, casi diría que hay que mimar esto más todavía, pues las hormonas que su cuerpo produce causan sentimientos muy intensos. La madre puérpera y su hijo son seres únicos que necesitan un nido seguro donde sentirse protegidos.

Los hospitales deben servir para cuidar el cuerpo pero sin dejar de lado la salud psicofísica. Las necesidades emocionales y de intimidad de una mujer puérpera son importantísimas para el vínculo, la lactancia y la prevención de depresiones. Debemos velar para que se sienta protegida y feliz.

Los bebes necesitan contacto físico permanente con sus madres siempre que no haya verdaderos problemas médicos que impidan el método canguro. Los padres deben poder estar con las madres y los bebés todo el tiempo para sostenerlos. Si los hospitales no cumplen con esta importante parte de la atención al parto y al postparto están fracasando.

En esta primera etapa suele suceder que las mujeres sientan que han perdido el control sobre algunas de sus emociones y se asustan al no entenderlas. El que una madre se sienta rabiosa o asustada si otra persona toma en brazos a su hijo es normal, completamente normal. El que una madre sienta deseos de esconderse de la vista de todos es normal también. Incluso hay madres que desean oler todo el cuerpo del bebé y hasta de lamerlo, y eso, aunque nos asombre, es un instinto normal. Ser mamíferos y animales es parte de nosotros. Aceptar esa parte no nos convierte en menos civilizados o humanos. Nos ayuda a integrar las sensaciones nuevas y a ser nosotros mismos. Si la mujer se siente así no está loca, no es una exagerada, no está haciendo nada malo. De ningún modo hay que cuestionarla ni hacerla sentir culpable. Lo que siente es lo que siente. Es una hembra con su cría recién nacida.

No tiene nada de malo el querer que nuestra sociedad se adapte a esta faceta de la femineidad. Ser mujer es también ser hembra. Y cuando se es madre reciente la hembra que llevamos dentro sale con toda su fuerza.

Muchas mujeres sufren en el postparto de sentimientos encontrados de felicidad y desasosiego. Algunas caen en depresiones incluso. En general podemos encontrarnos con que muchas madres recientes lloran, tienen miedo y sienten rechazos intensos a las intromisiones. Y, como decía, eso también es normal. Obligatorio no, pero si sucede, es conveniente saber respetarlo.

Al regresar a casa la situación no tendría ser diferente. Las visitas pueden esperar. Quien venga a casa deberían ser personas que no produzcan tensión emocional a la madre, que no la cuestionen ni cojan al bebé si ella no lo desea. Y no estaría mal que estén dispuestas a cargar con las tareas del hogar que la puérpera no está en el momento de poder atender.

Si hiciésemos una trasposición de esa situación a nuestra vida actual un puerperio bien atendido sería aquel en el que la madre puede dedicarse con exclusividad a su bebé, alimentándolo, piel a piel continuamente, contenida y sostenida por su pareja. Y en intimidad. Otras personas, el padre o personas de enorme confianza, cuidarían de la casa, los otros hijos y la alimentación hasta que madre y bebé pasaran ese primer mes agotador, desconcertante y maravilloso.

Este ideal no es siempre posible. Pero tratar de conseguirlo, en la medida de las posibilidades de cada familia y centro médico, seguro que ayudaría a que las madres y sus bebés comenzaran el camino de la vida mejor. La necesidad de intimidad de los primeros días es algo que ni las familias ni los centros médicos deberían ignorar.

 

Actualidad: “Separar a un bebé de su madre las primeras horas es muy perjudicial”

Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal, contesta en esta entrevista sobre los procesos que se producen en los cerebros de las puérperas en el parto

De los grandes enigmas que tiene la ciencia, uno de ellos siempre ha sido el parto y los procesos que se desencadenan con él en los cerebros de los dos protagonistas: la madre y el bebé.

Cada día sabemos más y cuánto más se sabe, más se pone de manifiesto que es un hecho casi milagroso donde todo se pone al servicio de que esos dos seres humanos se complementen de la mejor manera posible. De esta manera, se produce un enamoramiento que facilita la supervivencia, esto es, que la madre quiera estar pegado a la cría haciendo posible que ésta sobreviva sin problemas.

Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal, profesora asociada de la Universidad de Alcalá y una de las fundadoras de El parto es nuestro, lleva muchos años impartiendo conferencias donde explica de manera detallada todos los procesos biológicos, químicos y llenos de amor que se producen en el acto de parir. Es todo ciencia pero muchas veces parece algo casi milagroso.

Pregunta. ¿Qué sabemos, qué sabe la ciencia de lo que pasa con los cerebros del bebé y la madre justo cuando se acaba de producir el parto?

Respuesta. El parto es un momento irrepetible e irreproducible desde el punto de vista neuroquímico. Nada más parir, el cerebro de la madre y el de su bebé se encuentran bañados en hormonas como la oxitocina, las endorfinas y la adrenalina. Esto facilita que el primer encuentro en condiciones fisiológicas pueda tener una intensidad indescriptible, y que además, quede profundamente grabado tanto en la memoria de la madre como en la del bebé. Lo que ha previsto la naturaleza es que ese primer encuentro sea amoroso, placentero y adictivo, para que las madres quieran permanecer muy cerca de sus bebés durante los primeros meses de su vida como mínimo. Todo esto en condiciones fisiológicas, es decir, si no alteramos esa química cerebral propia del parto con fármacos o con intervenciones…

P. ¿Los protocolos se establecen en función a qué? Porque si el bebé y la madre necesitan estar pegados durante los primeros momentos, ¿por qué separarlos para lavar al bebé, hacerle pruebas y demás? ¿Esto puede esperar o no?

R. Los protocolos basados en la evidencia científica recomiendan no separar al recién nacido de su madre como mínimo en las dos primeras horas que siguen al nacimiento. Hacerlo es altamente perjudicial especialmente para la salud del bebé. Si no separamos al recién nacido de su madre se lo vamos a poner todo mucho más fácil, el estrés del parto se resuelve rápidamente, la lactancia se va a iniciar espontáneamente, la interacción madre bebé va a ser mejor incluso un año después del parto… Separar a un recién nacido de su madre conlleva un estrés inmenso para el bebé junto con una vivencia que puede ser de abandono. Y para la madre…Se sabe que cuando más agresivas son todas las mamíferas es en la hora tras el parto si alguien les quita a sus crías: esto sucede en las leonas, en las ratas, etc… Sin embargo, nadie ha estudiado esta reacción agresiva en las mujeres cuando se las separa del bebé recién nacido. Tal vez por razones culturales volquemos esa reacción contra nosotras mismas, obviamente no vamos a agredir al pediatra que se lleva a nuestro bebé, pero probablemente a nivel de química cerebral pasen las mismas cosas que cuando a la leona le quitan al cachorro. ¿Será un factor para la depresión posparto? No lo sabemos aún. Sólo una grave urgencia médica justifica separar a un recién nacido de su madre, y en ese caso de todas formas el bebé debería estar siempre acompañado de su padre u otro familiar.

P. ¿Qué es para ti un nido del hospital?

R. Una entelequia, un triste vestigio del pasado, de cuando no sabíamos lo traumáticas que eran esas separaciones, de cuando se pensaba que los bebés no se enteraban de nada ni padecían ni sentían… Los bebés tienen derecho a estar siempre acompañados por un familiar durante la hospitalización, pero es que además es algo muy necesario para la salud. Pasar la noche sin tu madre es un estrés monumental cuando tienes pocas horas o días de vida.

P. ¿Qué ha pasado con las mujeres que ahora no “sabemos” parir y tenemos tantas cesáreas y tantos partos intervenidos? ¿Por qué los políticos no les hacen caso, por qué no les escuchan?

R. La atención al parto en la mayoría de los casos se basa en el miedo a las posibles complicaciones. Ese miedo hace que en muchísimos casos se intervenga demasiado pronto y que, además, muchas de esas intervenciones supuestamente destinadas a “acelerar” o “facilitar” el parto produzcan el efecto contrario: complican el parto, ponen en peligro la llegada de oxigeno al bebé, y hacen que en muchos casos al final sean necesarias cesáreas u otras intervenciones para arreglar el desaguisado previo. Es lo que se conoce como cascada de intervenciones, que es fácil que suceda en un contexto de medicina defensiva, obviamente. Y por otro lado en el parto hay una lucha de poder enorme, no solo entre profesionales (médicos y matronas, por ejemplo), también entre los profesionales y las mujeres que cada vez reclaman más ser tratadas con respeto. La violencia obstétrica existe, es grave, y viene siendo denunciada por la OMS. El parto es un momento de sensibilidad y vulnerabilidad extremas para la parturienta. Atender partos requiere paciencia, cuidado exquisito, respeto por la fisiología, tiempo… Lo mismo que se necesita para hacer bien el amor dado que las hormonas que participan son las mismas… Sin embargo esta dimensión sexual del parto se niega o se ignora sistemáticamente. En fin, que es un problema tremendamente complejo.

P. Dice el obstetra francés Michel Odent, uno de los defensores más conocidos del parto natural, que para cambiar el mundo hay que cambiar la forma en la que nacemos.

R. Si el parto y el nacimiento son respetados (y esto no excluye que en ocasiones haya que hacer cesáreas u otras intervenciones), las madres salen más fuertes emocionalmente del mismo. Les va a ser más fácil criar a sus bebés, lo van a disfrutar y además les van a cuidar y proteger mucho mejor. Si los bebés encuentran una madre y una familia amorosa cuando llegan al mundo es altamente probable que crezcan sintiéndose queridos, lo que les hará adultos empáticos y sensibles. Cuando hablamos de cambiar el mundo nos referimos a que la violencia hay que erradicarla desde el nacimiento, algo que todavía no se reconoce en muchísimos lugares.

P. Los cuidados a la salud mental perinatal en España están bajo mínimos. ¿Por qué? ¿Por qué no se entiende que la salud mental de la mujer tras el parto es tan importante? Y, ¿sobre todo, por qué lo es?

R. Me parece muy difícil ser madre hoy en día en este país. Todo lo que tiene ver con los cuidados está infravalorado e invisibilizado. Las mujeres que desean ser madres se enfrentan a una verdadera carrera de obstáculos, comenzando por esa imposible conciliación laboral que creo que en buena medida es reflejo de la sociedad capitalista en la que vivimos. Se prioriza el consumo por encima de los cuidados, y no se reconoce el valor social que tiene gestar, parir, amamantar o criar a los futuros ciudadanos. En ese contexto, muchísimas madres sufren de ansiedad y depresión incluso desde el embarazo. Pero no se quiere reconocer ese malestar. Por otra parte, la psiquiatría tradicionalmente ha culpado a las madres de muchos trastornos. Solo ahora se empieza a reconocer la importancia de prevenir, detectar, diagnosticar y tratar los trastornos mentales perinatales. Es importante hacerlo porque con ello se alivia sufrimiento, se previenen rupturas de pareja, trastornos psiquiátricos infantiles e incluso infanticidios…

P. Custodia compartida desde el nacimiento. ¿Qué opinión te merece separar a la madre del recién nacido? Damos por hecho que no hablamos de una madre que puede poner en riesgo a su hijo, claro.

R. No tiene ningún sentido. Un recién nacido o un bebé no puede ir de aquí para allá. Quien plantee eso desconoce por completo las necesidades afectivas de los recién nacidos.

Entrevista realizada por Gema Lendoiro

Actualidad: La importancia de los relatos de parto

Por Dra. Ibone Olza

Cuando una mujer se queda embarazada, una de las primeras cosas que hace es acudir a la sección de maternidad de una librería en busca de libros sobre el embarazo y el parto. Algunos de ellos transmiten una visión normal y fisiológica del mismo, mientras que otros transmiten una visión medicalizada. Pero en general no suelen recoger algo muy importante: la experiencia de las madres.

Contar el propio parto una y otra vez es una necesidad de las madres recientes (¡y muchos padres!), como lo es escuchar o leer los relatos de otras madres. Es una necesidad universal, de todas las mujeres que han dado a luz recientemente, que se da siempre y en todos los lugares del planeta. La enfermera estadounidense Lynn Callister ha viajado por todos los continentes para investigar por que las mujeres tienen la necesidad de contar sus partos, y ha escuchado y recogido con detalle los relatos de mujeres de distintas culturas y etnias, desde las indígenas guatemaltecas hasta las mujeres jordanas o las campesinas chinas. Su investigación ha demostrado que la necesidad de contar el parto repetidamente en las semanas que siguen al nacimiento es universal: es decir, se da en todas las mujeres independientemente de su cultura, país de origen o religión. 

En la actualidad en la sociedad industrializada, con familias pequeñas, geográficamente dispersas y pocos hijos, a veces hay poco espacio para dar rienda suelta a esa necesidad.  También para escuchar o leer los relatos de otras madres, que a menudo es la única forma de conocer lo que es un parto desde el punto de la experiencia de la mujer y de la psicología del parto  (no solo desde un punto de vista médico o de la fisiología).


Por qué es importante

Las madres recientes tienen la necesidad de contar su parto a otras mujeres, no una sino muchas veces. Esto es así por varios motivos.

madresEl más importante es que contar el propio parto una y otra vez permite ir integrando la experiencia, completar las piezas del puzzle. El parto conlleva un característico estado alterado de consciencia, en el que los sentidos están a flor de piel, se altera la percepción del tiempo, se agudiza la percepción de ciertos estímulos y disminuye la sensibilidad hacia otros. El hecho es que es bastante habitual que no se recuerden claramente algunas partes, y al revivir la historia y contarla, los recuerdos se van ordenando, y cuando es posible contrastando, por ejemplo con la pareja, si él también estuvo presente en el parto, o con los profesionales, si hay la oportunidad de continuar la relación con ellos. Al contar a diferentes personas y en distintos momentos la historia del parto, la secuencia temporal se ordena, se completan detalles olvidados y la historia se va completando.

El estado ampliado de consciencia propio del parto es un efecto de las hormonas del parto: la oxitocina, también llamada la hormona del amor y la confianza, por sus efectos sobre el comportamiento; y las endorfinas, que tienen el efecto de aliviar el dolor y generar bienestar y placer. Son las responsables de que algunas mujeres puedan incluso dormitar entre contracciones. Pero estas hormonas pueden alterar la percepción del tiempo, la memoria y los recuerdos, haciendo que el parto se recuerden como más corto y menos doloroso de lo que fué, y que el dolor se olvide en cuanto termina el parto. En el bebé, las hormonas que se producen de forma intensa al atravesar el canal del parto dan lugar a un estado de alerta especial único en la vida: si los recién nacidos están con su mamá y se sienten seguros, pasan las dos primeras horas de vida en estado de alerta tranquila, muy atentos a su madre, transitando de forma suave a la nueva situación. Este estado se llamada periodo sensitivo, y es esencial para el establecimiento del vínculo. Para las madres, las memorias de esos primeros momentos quedan firmemente grabadas y con todo detalle (aunque los fármacos anestésicos o analgésicos pueden interferir bastante en todo ese proceso).

Según revelan los trabajos de Lynn Callister, en el parto son bastante frecuentes las vivencias espirituales o místicas; las madres afirman sentirse conectadas con la Madre Tierra, con sus antepasadas, con un ser superior, o con todas las mujeres que estaban dando a luz en ese momento … El primer cruce de miradas con el bebé es igualmente vivido como un momento trascendental para muchas madres, de conexión con algo superior difícil de explicar racionalmente. Las mujeres que han vivido un buen parto casi siempre se sienten más poderosas y con mayor autoestima.

Otro efecto de contar el parto a otras mujeres de la familia (madre, tías, hermanas, abuelas) es que se incrementa el sentimiento de pertenencia a la comunidad familiar, de ser el último eslabón de un linaje familiar femenino, de formar parte del colectivo universal de madres. Es normal que cuando una madre reciente cuanta su parto con todo lujo de detalles, las que están escuchando también tengan historias que compartir de sus partos o los de otras mujeres de la familia. El resultado de este compartir relatos es que se teje un saber colectivo que beneficia a todas, especialmente a las más jóvenes, las niñas y las que no han sido madres todavía.

Ibone Olza
Psiquiatra perinatal

Primeras horas de vida

“Los recién nacidos suelen establecer contacto visual con la madre, mirándola fijamente y escuchándola con atención, lo que es indicador de altos niveles de oxitocina intracerebral, que presumiblemente va a quedar grabado dado el efecto en la memoria de los también elevados niveles de catecolaminas cerebrales. La comprensión de los efectos de las neurohormonas nos permite deducir que el recién nacido sano probablemente experimente una intensa sensación amorosa en las primeras horas de vida que quedará profundamente grabada en varias áreas de su cerebro. Y algo similar debe de suceder en la madre, como nos demuestran los relatos de las madres, las observaciones realizadas en sala de partos y la interpretación de los hallazgos neurobiológicos”.
“Olza, I. Marín, MA. Gil, A. Maternidad y Salud: Ciencia, conciencia y experiencia. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2012”.

Actualidad: Semana mundial del parto respetado del 14 al 20 de mayo

Lema: “40 semanas? Respetemos los tiempos del nacimiento”

*La Semana Mundial del Parto Respetado se viene celebrando en distintos países desde el 2004. En Latinoamérica el movimiento de parto respetado es llevado adelante por La Red Latinoamericana y del Caribe  para la Humanización del Parto y el Nacimiento (RELACAHUPAN) que es un conjunto de redes nacionales,  agrupaciones y personas que propone mejorar la vivencia del parto y la forma de nacer.

En nuestro país una Ley Nacional fue promulgada en 2004 para garantizar el respeto en todo el proceso La “Ley de parto humanizado” N° 25.929 fue promulgada el 25 de agosto de 2004 y es denominada ” Derecho de padres e hijos durante el proceso de nacimiento”, y su vigencia tiene lugar en el ámbito tanto público como privado de la salud de todo el país.  Entre sus principales artículos figuras los siguientes derechos:
• Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto y el posparto, tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas, de manera que pueda optar entre ellas.
• A ser tratada con respeto, de modo personalizado, y a que se garantice su intimidad.
• A estar acompañada de una persona de su confianza y elección.
• A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario.
• A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna.

El proceso del trabajo de parto y nacimiento es diferente en cada mujer y cada bebé, en los aspectos tanto físicos como emocionales y en su desarrollo temporal. Es necesario respetar el tiempo que cada mujer y cada bebé necesita para parir y nacer. Sus acciones buscan un cambio en el actual modelo de atención del parto/nacimiento. Promueven, por ejemplo, la posibilidad de dar a luz en la propia casa. Valoran también los nacimientos “respetados” donde se consideren las necesidades emocionales de la mamá y el bebé.

Con esos objetivos, año tras año se trataron temas como la episiotomía, una incisión quirúrgica que se hace en el perineo para acelerar la salida del bebé (2004), las posiciones para parir (2005), el tiempo para nacer (2006), el entorno amoroso durante el parto (2007), la inutilidad de la separación del bebé de su madre o padre (2008),  la disminución de las cesáreas innecesarias (2009), el parto y la economía (2011) y por el derecho de elegir dónde, cómo, cuándo y con quién parir y nacer (2012).