Semana Mundial del Parto Respetado o Parto Humanizado

Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado bajo el lema ¨El poder de parir está en vos¨.

La mujer en el parto tiene derecho:

  • A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las distintas alternativas, si es que existen. En este sentido, la futura mamá podrá elegir el lugar y la forma en la que va a transitar su trabajo de parto (deambulación, posición, analgesia o medicamentos, acompañamiento) y la vía de nacimiento. El equipo de salud y la institución deberán respetar tal decisión, en tanto no comprometa la salud de madre e hijo.
  • A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • A estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y posparto, cualquiera sea la vía de parto (vaginal o cesárea).
  • A tener a su lado a su hijo durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. Teniendo en cuenta la importancia del contacto piel con piel entre la mamá y el recién nacido, y con el objetivo de favorecer el vínculo precoz, el equipo de salud deberá fomentar desde el momento mismo del nacimiento, e independientemente de la vía del parto, el contacto del recién nacido con su madre y familiares directos y/o acompañantes que ella disponga.
  • A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
  • A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

El recién nacido tiene derecho:

  • A ser tratado en forma respetuosa y digna.
  • A su inequívoca identificación.
  • A la internación conjunta con su madre en sala.
  • A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.

En el caso de bebés prematuros o bebés nacidos en otras situaciones de riesgo, el padre y la madre tienen los siguientes derechos:

  • A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
  • A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
  • A un consentimiento informado sobre cualquier práctica médica que se le realice al niño o niña.
  • A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.

 

¿Por qué es importante lavar las manos cuando tratas con bebés?

Son muchos los bebés recién nacidos que se contagian de enfermedades de personas adultas solo porque no hay una buena higiene en las personas que tratan con los bebés. Parece una tontería, pero no lo es en absoluto. Un bebé es un ser muy frágil que si es contagiado por una enfermedad, por muy leve que sea en los adultos, puede llegar a ser mortal para un recién nacido. En este sentido, toda precaución es poca y lavarse las manos es primordial.

La importancia de lavarse las manos

Un acto tan simple como lavarse las manos antes de tratar a un bebé podría salvarle la vida. Son precauciones que todos los adultos deben tomar antes de tocar a un bebé. Hay enfermedades realmente graves que se pueden contagiar, pero otras leves en un adulto como una gastroenteritis o un resfriado pueden ser mortales para un bebé recién nacido.

Sobre todo durante los primeros meses de vida del bebé es necesario tener las manos siempre limpias para evitar transmitir enfermedades a los pequeños. Los bebés son seres muy vulnerables que pueden enfermar rápidamente y al tener un sistema inmune bastante débil que se recuperen rápidamente o con éxito puede ser bastante complicado, requieren hospitalización inmediata en muchas ocasiones.

Cómo y cuándo lavarse las manos

Las manos tendrás que lavártelas tantas veces como quieras levantar al bebé. Sobre todo cuando le vayas a dar de comer, después de asearle o si te has tocado la nariz o la boca  (por ejemplo, después de estornudar o de sonarte las secreciones nasales). Es importante que te laves las manos con agua y jabón y de forma concienzuda para evitar la propagación de bacterias.

No te canses en decir  a otras personas que interactuan con tu bebé que también lo hagan. Los hermanos mayores, los abuelos, los tíos o cualquier otra persona que toque a tu bebé en sus primeros meses de vida deberán tener las manos siempre bien limpias. Si además, alguien está enfermo de cualquier virus o bacteria deberá lavarse las manos con mayor frecuencia.

Aunque si hay alguna persona que tiene un virus infeccioso o alguna enfermedad viral, entonces más que lavarse las manos lo que resulta más importante es que simplemente no toque al bebé. Cuantas menos probabilidades haya de transmitir enfermedades al pequeño mucho mejor, y si deben estar unos días sin acercarse porque están enfermos, no pasa nada. Más vale prevenir que curar.

No tienes que sentir vergüenza o apuro en pedir a los abuelos o a otras visitas que se abstengan de tocar o acercarse a tu bebé si tienen las manos sucias, si no tienen posibilidad de lavárselas en ese momento o si tienen alguna enfermedad viral. Deben comprenderlo puesto que es por la salud y bienestar de tu bebé. No te sientas mal y si tienes que poner límites para que tu bebé no caiga enfermo, simplemente, ponlos.

Todos podemos transmitir gérmenes

Aunque no se tenga ninguna enfermedad viral todos podemos transmitir gérmenes. Nos pasamos el día tocando cosas y objetos que también han tocado otras personas por lo que no podemos saber a ciencia cierta si tenemos las manos totalmente limpias o no, por lo que lavarlas siempre será una apuesta segura para salvaguardar la salud del recién nacido.

Si por el motivo que sea en el lugar que te encuentras no hay agua y jabón, siempre será una buena opción tener en el bolso una botellita de desinfectante de manos, toallitas antibacteriales o alcohol en gel. Desinfectan las manos al instante sin necesidad de usar agua y jabón y es una opción más que acertada sobre todo cuando sales a la calle a pasear y te encuentras con conocidos que quieren tocar a tu pequeño bebé.

Como ves, toda precaución es poca para que puedas proteger a tu bebé de los gérmenes de otras personas (y también de los tuyos propios). Tener las manos bien limpias es muy importante y todos los que están a tu alrededor deberán tenerlo presente si quieren tocar a tu bebé, levantarlo o incluso acariciarle la cara. Un bebé es vulnerable y hay que protegerlo entre todos.

Autora: María José Roldán. Maestra, Pedagoga Terapéutica, Psicopedagoga, escritora, redactora y madre…

Carlos González: «Jamás hay que obligar a comer a un niño»

El prestigioso pediatra ofrece en esta entrevista algunas claves sobre la relación de los padres con sus hijos. Carlos González es uno de los pediatras de moda. Quizá porque sus ideas resuman mucho sentido común.

– A los padres les habla, entre otros asuntos, de alimentación infantil. ¿Qué les aconseja?
– Pues por ejemplo que los niños comen mucho menos de lo que la gente imagina, es algo normal. Jamás de los jamases hay que obligar a comer al niño por ningún concepto, de ninguna manera y con ningún método. Ya tenemos en España un 30% de niños con obesidad, solo faltaría que comieran más todavía. Te puedes ahorrar muchos problemas si desde el primer momento, es decir, desde los seis meses, en vez de darle a tu hijo purés y papillas especialmente preparados y en vez de metérselos tú con la cuchara y además distrayéndole con los «Teletubbies» pues le das comida normal y corriente, la misma que comes tú, y le dejas que la tome con la mano y se la lleve a la boca para que coma lo que quiera y lo que no quiera, no.

– Pero en nuestra cultura, madres y abuelas han sido siempre propensas a «embutir» a los niños.
– Las abuelas no tanto. Por ejemplo, no hacían purés. Yo recuerdo cuando mi madre se compró un «minipimer», antes no había y los niños comíamos comida cortada en cachitos. Y ahora niños de tres años están comiendo purés y si encuentran un trocito que quedó sin triturar les dan arcadas y entonces ya no comen en todo el día. Eso ocurre por haberles dado purés mucho tiempo y llega un momento en que al niño se le pasa la edad de empezar a probar. 

– ¿Tenemos que hacer caso al niño cuando dice quiero más o no quiero más?
– Sin el menor género de dudas. El niño es el único que sabe lo que necesita comer, como cualquier ser vivo. Un mosquito, cuando tiene hambre, pica. Y tiene cerebro de mosquito. Entonces, tu hijo claro que sabe comer, si hasta los mejillones comen.

– ¿Y cómo hacemos para que coman pescado?
– A la mayoría de los niños el pescado no es lo que más les gusta. Pero no pasa nada. Los niños pasan por etapas bastante típicas: durante los primeros meses lo prueban todo, de hecho comen papel de periódico o van gateando y le quitan las galletas al perro. Un niño que es capaz de comer papel de periódico también es capaz de comer lechuga. A partir del año o año y medio, según el niño, típicamente empiezan a decir «esto no me gusta», «no quiero» y llegan al menú infantil. Si mañana llega a comer a tu casa un niño de ocho años ¿qué preparas?, ¿acelgas?

– Creo que no.
– No, harás macarrones, porque sabes que los niños de ocho años comen macarrones, pollo, patatas fritas, flan. Y bueno, alguno habrá que pruebe las acelgas, la lechuga o el pescado, aunque no muy entusiasmados. Y luego vuelven a cambiar y hacia la adolescencia o un poco después vuelven a comer de todo. Si a un niño le dejan en paz y no le presionan, comerá muchos más macarrones que verdura, mucho más pollo que pescado, pero la mayoría comen un poquito de verdura y pescado. Si insistes, lo que consigues es que lo aborrezcan para siempre.

– Ha hablado también de la autoridad de padres y madres. ¿Cuál es su punto de vista?
– Hay que comprender que todos los padres y madres tenemos autoridad sobre los niños que es natural, inevitable y proviene del hecho de que somos más altos, más fuertes, más viejos y tenemos más experiencia para saber lo que hay que hacer. Y sobre todo proviene de que nuestros hijos nos quieren muchísimo y están deseando obedecer. Los niños nos obedecen casi continuamente, pero hay que ser consciente de que la obediencia al 100% no se puede conseguir, es imposible.

– ¿Y cómo actuar?
– Tienes que comprender que hay cosas más importantes y otras menos importantes. Las cosas realmente importantes todo el mundo sabe hacerlas. ¿Vas a dejar que tu hijo beba lavandina, se tire por la ventana o le pegue a otro niño? No. Pero nadie tiene dudas sobre esto. No hay ningún padre que se plantee comprarse un libro sobre cómo poner límites a los niños porque cuando va a beber lavandina no sepa qué hacer. ¿Cómo es posible que haya gente planteándose cómo aprendo a poner límites? Porque no estás hablando de los límites normales, que ya los sabías poner, sino de límites que no son lógicos, razonables, sino que son solo para demostrar quién manda aquí. Esto se hace por santas narices mías.

– Pero a veces los padres también están presionados.
– Les marean mucho con ese concepto de que una vez que le has dado a un niño una orden es importante no ceder, no echarte atrás porque te toma el pelo, tiene superioridad. Eso son chorradas. El que no cedía era Franco, los gobiernos democráticos sí que ceden, tanto los de derechas como los de izquierdas.

– ¿Y no hemos pasado de un modelo en exceso autoritario a otro demasiado laxo, que el niño haga lo que quiera?
– Puede haber alguno, pero realmente hay muy pocos padres que dejen al niño que haga lo que quiera. Y muchas veces en realidad eso no es permisividad, eso es pasotismo. Es decir, es más fácil dejar que el niño vea la televisión durante horas que apagarla y ponerme a jugar con mi hijo, contarle un cuento o llevarle al parque a pasear. Cuando ves padres que dejan ver al niño la televisión durante horas o que les regalan mucho dinero, les compran muchos juguetes carísimos a los que el niño no hace ni caso o les compran muchos dulces hay gente que dice, «le están consintiendo al niño y luego sale un niño malcriado». Pero no le están consintiendo, están ignorando al niño. Los que en realidad están consintiendo al niño, es decir, dándole lo que necesita son los que apagan la tele aunque se tenga que perder el partido de copa y se llevan al niño a las hamacas. Y eso no malcría al niño ni le produce ningún problema, sino que demuestra cariño y respeto hacia el niño. No podemos confundir las dos cosas porque luego hay padres a los que tienen atemorizados: «No le hagas upa porque se malcriará». A ver, puedes hacerle upa a tu hijo todo lo que quieras, eso no hace ningún daño.

Autor: Carlos Gil. Publicado en el Diario de Ibiza

 

Semana Mundial de la Crianza en Brazos

A diferencia de lo que se creía antes, el portear a los niños en brazos es bastante estimulante y otorga grandes beneficios para el desarrollo de su percepción del exterior.
Algunos de los beneficios:
• Enriquece el desarrollo neurobiológico: Al cargar en brazos a nuestros bebés todos sus sentidos se activan y se estimulan.
• Potencia la confianza en sí mismo: Se sienten acompañados, otorgando un vínculo de apego que ayudará a enfrentar y superar de mejor manera los desafíos que se presenten más adelante.
• Fortalece una base emocional segura: Cada vínculo que se genera en esta etapa tendrá una implicancia en los sentimientos de seguridad, autoestima y posteriores relaciones sociales.
“Estamos en  la semana mundial de la crianza en brazos.”
Cerquita, pegados piel a piel, abrazados y contenidos. Los bebés en brazos no se “malcrian”.  Los brazos son una NECESIDAD de los seres humanos ( por algo nacemos sin saber caminar)

Actualidad: «El contacto con bacterias los mil primeros días de vida es clave para el sistema inmunitario»

Mª Carmen Collado, Investigadora del CSIC en transmisión del microbioma de madres a hijos: «Adquirimos nuestro primer montón de bacterias en el canal de parto. En un futuro el trasplante de heces se normalizará»

Para todas las generaciones que aprendieron biología con la serie de dibujos animados «Érase una vez la vida», los microbios, familia de la que forman parte las bacterias, eran unos bichos narigudos con el pelo «punky» de color naranja y malos, muy malos. Aunque en el colegio todavía se estudia a los microbios como enemigos, lo cierto es que nuestra relación con ellos es más beneficiosa que patógena. En nuestro cuerpo, además de las células humanas, viven 40 billones de microorganismos, forman un ecosistema al que llaman microbioma, son 100 veces más la cantidad de estrellas que hay en la Vía Láctea y tienen un rol importante en nuestro sistema inmunitario. De ello se habló en el congreso internacional organizado por IrsiCaixa, la Obra Social «La Caixa» y la Generalitat esta semana: «The Barcelona Debates on Human Microbiome». En el que la investigadora del CSIC, Mª Carmen Collado, informó de la transmisión del microbioma de madre a hijo.

-Ahora resulta que los microbios son amigos

-La palabra bacteria ha tenido connotaciones negativas para la salud porque hay infecciones y problemas causados por bacterias patógenas. Pero nuestro organismo contiene bacterias que han evolucionado con nosotros y ejercen efectos beneficiosos. Las bacterias que vivien en nuestro organismo se conocen con el nombre de microbiota. Es un complejo ecosistema que si se desequilibra por estrés, una infección vírica o bacteriana crea problemas. El símil para entender el cuerpo humano es imaginar un ecosistema como el de la selva, el león sólo nos puede parecer malo pero juega un papel muy importante en el equilibrio de esa fauna y cuando se rompe ese equilibrio las consecuencias son negativas.

-¿Cómo incorporamos las bacterias a nuestro organismo?

-Llegan a nuestro organismo en el momento del nacimiento, aunque cada vez hay más estudios que demuestran que estamos expuestos a bacterias durante la gestación, incluso, en la concepción. Se sabe que el aparato reproductor femenino y masculino tienen bacterias. Pero la exposición a las bacterias antes del parto es limitada. El entorno en el que vive el bebé en el útero es bastante estéril y es en el momento del parto cuando tenemos contacto con el fluido vaginal, sangre, heces de la madre y el ambiente que las adquirimos y estimulan el sistema inmunitario.

-¿Y qué pasa con los niños que nacen con cesárea?

– Al no pasar por el canal vaginal, su primer contacto son con las bacterias ambientales.

-¿Hay diferencias entre unos y otros niños?

-Tienen una exposición bacteriana distinta. El que nace por parto natural tiene unas bacterias más parecidas a las de la madre y una mayor diversidad bacteriana. El niño nacido por cesárea tiene bacterias adquiridas en el ambiente hospitalario y a través del contacto con la piel. Hay estudios epidemiológicos que señalan que niños que han nacido por cesárea tienen más riesgo de padecer enfermedades no transmisibles como la obesidad o la diabetes.

-¿Y más alergias?

-Sí. La exposición bacteriana en los primeros mil días de vida es clave porque esa colonización se desarrolla en paralelo a la maduración del sistema inmune. Si este sistema inmune no se desarrolla y madura correctamente, hay mayor riesgo de problemas de salud. Hablamos de riesgo, el ambiente y la dieta juegan un papel clave.

-¿Qué importancia tiene la lactancia materna?

-Mucha. Además de aportar nutrientes, proporciona compuestos inmunológicos. La madre le transmite todo su conocimiento inmunológico al bebé. La leche materna contiene una gran cantidad de compuestos bioactivos, proteínas, péptidos, bacterias, oligosacáridos… Cada vez que el niño se alimenta, recibe estos compuestos bioactivos que contienen dianas específicas que fortalece un intestino en evolución.

-¿La leche de fórmula tiene todos estos compuestos?

-No, aunque cada vez son más completas.

-¿Las personas que viven juntas comparten bacterias?

-Y los animales también.

-¿Es una bueno que los niños tengan contacto con los perros?

-Es fundamental el contacto con los animales, excursiones al campo… tener contacto con una variedad de bacterias. Vivimos cada vez en un ambiente más limpio, la comida está más procesada e utilizamos jabones y antibióticos. Nuestra exposición a las bacterias cada vez es menor y eso repercute en la respuesta de nuestro sistema inmune frente a ciertos agentes.

-Y ¿que hay de la utilización de la microbiota para combatir enfermedades como el cáncer o el VIH?

-Los estudios aún son muy incipientes, pero enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la diabetes están relacionadas con alteraciones de la microbiota. Si entendemos qué papel juegan las bacterias en estas enfermedades podremos tener más armas para combatirlas.

-¿Por eso son importantes los bancos de heces que reclaman algunos hospitales?

-Se está investigando mucho sobre el trasplante fecal. Hay un 98% de eficacia en diarreas causadas por «clostridium difficile», la más habitual. Ayuda a equilibrar la microbiota. Se está trabajando también para problemas de obesidad. Pero hace falta más investigación: cómo definir el donante; si son las bacteria o los metabolitos los que ejercen el efecto; con qué método de administran las heces si con un edema, una pastilla o con sondas para llegar al intestino. Es algo en movimiento y lo acabaremos viendo. Barcelona y Madrid ya tienen hospitales que guardan muestras para estudiarlas, aunque no se utilizan como terapia.

-¿Qué futuro nos depara el estudio de la microbiota?

-Aún estamos conociendo su capacidad de interactuar con nuestros genes y de modular nuestra salud. Hay quien dice que somos más bacterias que seres humanos. El genoma bacteriano es más grande que el humano y es la epigenética la que estudia cómo las bacterias pueden controlar a genes que intervienen en una enfermedad.

Fuente> www.larazon.es

 

Actualidad: Siguen apareciendo casos de alergia a la proteína de la leche de vaca por culpa del “biberón pirata”

Durante muchos años, en la maternidad de muchos hospitales se ha llevado a cabo una peligrosa medida para “ayudar” a las madres a que sus hijos estén más tranquilos: darles un biberón mientras la madre no tiene la bajada de leche.

A menudo se ha instado a las madres a aceptarlo: “Dale un biberón, mujer, que así está más tranquilo y luego, cuando te baje la leche, ya lo amamantas”; pero a menudo se ha hecho también a espaldas de sus madres.

A este segundo biberón se le conoce como “biberón pirata”, y es el culpable (junto con el otro, el que se da con el consentimiento de la madre), de muchos casos de alergia a la proteína de la leche de vaca.

 ¿De verdad dan biberones porque no ha bajado la leche?

Estaba haciendo el método canguro con mi hijo mediano en el hospital, en la unidad de neonatos, por haber nacido prematuro, cuando a mi lado pusieron a una mujer que acababa de ser madre cuyo bebé necesitaba atención especializada.

Le preguntaron si quería darle el pecho, y respondió que sí, así que le ayudaron a que lo amamantara. Tras un rato, la enfermera se le acercó con un biberón y le dijo: “Vale, muy bien. Ahora, como todavía no tienes leche, le tienes que dar este biberón para que vaya comiendo”.

Yo me quedé muy sorprendido por dos razones: una, que las mujeres no tienen leche nada más parir, pero tienen calostro (que es mucho mejor que darle ninguna leche), y dos, que los bebés que toman biberón para luego ser amamantados tienen más riesgo de alergia a la proteína de la leche de vaca.

¿De verdad dan biberones sin que la madre se entere?

Sí, de verdad. Espero que sea una práctica en desuso, pero son muchas las mujeres que explican que se llevaron a sus bebés y que se dieron cuenta de que les habían dado ese biberón.

Algunas explican que fue directamente allí donde estaba el bebé y las pilló dándole un biberón, y otras cuentan que les devolvieron al bebé tan tranquilo y relajado, que al ir a darle el pecho lo rechazaba y que, al preguntar, confesaban haberlo hecho.

¿Y por qué es peligroso?

Porque la leche de vaca, como muchos otros alimentos, no tiene especificidad de especie y no se puede considerar que sea un alimento que los humanos aceptemos naturalmente porque sí. No venimos predispuestos a tolerarla (sus proteínas son extrañas para nosotros), así que nos tenemos que acostumbrar a ella desde el momento en que la ingerimos por primera vez. Y algunos nos acostumbramos, pero otros no.

Cómo se produce la tolerancia oral

El sistema inmune intestinal tiene la misión de defendernos de aquellas sustancias que son peligrosas o ajenas, así que cuando consumimos algo, se pone en marcha para analizar lo que le llega y valorar si hay algún peligro y debe activar o no la respuesta inmunológica.

Cuando un alimento llega por primera vez, con sus proteínas y microorganismos desconocidos, el intestino decide qué hacer. Si considera esos antígenos como “amigos”, a pesar de ser extraños, se dice que se ha producido una tolerancia oral (el bebé consume los antígenos, esas sustancias que no forman parte del cuerpo y le son extrañas, pero el intestino las acepta).

Esta tolerancia se basa en múltiples factores difíciles de explicar, porque aún no se sabe muy bien a qué responde. Se habla de que la tolerancia depende de la predisposición genética, de la naturaleza del antígeno, de la cantidad de antígeno que recibe el bebé, de la frecuencia con que se administra, de la edad al consumirlo por primera vez, del estado inmunológico del bebé (si está con gastroenteritis), si la madre consumía ese alimento embarazada, si lo consume mientras amamanta, etc.

Cómo se produce la intolerancia o alergia

Pues bien, en ocasiones, todos estos factores hacen que en vez de que se produzca la tolerancia, aparezca la situación contraria: que el cuerpo, al recibir ciertas sustancias que no conoce, las considere enemigas y actúe contra ellas. Es cuando se segrega la inmunoglobilina IgE y aparecen los síntomas de alergia. Cuando hablamos de la leche, hablamos de Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV).

¿Pero por qué el intestino de esos bebés decide que no acepta las proteínas de la leche de vaca? Pues entre otros factores (de los comentados), porque la cantidad de leche que consumen es suficiente para provocar una respuesta, pero insuficiente para que haya tolerancia.

Se sabe que las personas, los bebés, pueden clasificarse en dos tipos en base a su herencia genética, en lo que a alergias se refiere: los atópicos y los no atópicos.

Los no atópicos serían los niños con poca predisposición a padecer una alergia, y los atópicos serían aquellos que tienen más riesgo de padecer cualquier alergia, probablemente porque el padre y/o la madre son alérgicos a algo (no tiene por qué ser a la leche).

Los atópicos son los bebés también conocidos como “altorrespondedores”, que quiere decir que tienen un sistema intestinal inmune que responde actuando contra un alimento si no lo recibe en cantidad más o menos elevada. ¿Cuánto de elevada? Depende. Depende del umbral de cada bebé, pero los bebés atópicos tienen un umbral elevado en comparación con los bebés no atópicos, que con poca cantidad ya toleran un alimento.

Así, cuando un recién nacido recibe por primera vez leche de vaca a través de la fórmula para lactantes en un biberón, se produce una inducción de anticuerpos IgE; y en una segunda exposición se produce la diferencia: los “bajorrespondedores” aceptan el alimento aunque lo tomen en poca cantidad y los “altorrespondedores”, o atópicos, empiezan a rechazarlo, porque su intestino segrega aún más cantidad de IgE.

¿Y esto es lo del biberón pirata?

Así es. El biberón pirata y los biberones como suplemento de los primeros días, cuando el bebé come muy poca cantidad, no provocan ningún problema en los bebés no atópicos, pero pueden inducir la alergia en los bebés atópicos porque su administración no es continuada: el bebé recibe poco, una cantidad inferior a su umbral de tolerancia, y en vez de aceptar la leche, la rechaza.

Si desde el principio se les da biberón y cada vez que tienen hambre se les da otro, y así sucesivamente, a demanda, durante todo el día, la cantidad de leche es elevada y es mucho más difícil que el bebé desarrolle alergia a pesar de ser “altorrespondedor”.

Pero si solo se le da algún biberón de vez en cuando y la mayoría del alimento es la leche materna, o si se le da algún biberón los primeros días y luego dejan de tomarlos porque son amamantados, el riesgo es mucho mayor.

Así que ya es hora de que se elimine el “biberón pirata” de las maternidades, que se elimine el biberón por protocolo después de cesárea (también hay hospitales que dan un biberón tras la cesárea por la separación entre madre y bebé) y que solo se haga uso de la leche de fórmula, si el bebé será amamantado, cuando se tenga muy claro que su uso es necesario (si ha perdido peso porque la lactancia no es eficaz y hay que nutrir al bebé cuanto antes).

Autor: Armando Bastida

 

Que es el movimiento libre?

Emmi Pikler fue una conocida pediatra que, tras años de investigaciones, creó un método educativo basado en el respeto al niño y en la actitud no intervencionista del adulto, es decir, permitirle un desarrollo autónomo espontáneo, respetando su ritmo propio y asegurándole todas las posibilidades para tener iniciativas autónomas, movimiento libre y juego independiente. 

Las prisas y el estrés con los que vivimos en nuestra sociedad actual se trasladan muchas veces a la crianza de nuestros hijos. Vivimos obsesionados por sus avances y parece que exista una competición entre todos los niños del mundo (más bien, entre sus padres) por ser el primero en gatear, andar o hablar.

Pero esta actitud no es beneficiosa para el niño ya que corremos el riesgo de forzar su desarrollo y de saltarnos etapas importantes en el mismo al querer ir más deprisa.

El movimiento libre creado por Pikler se basa en dejar al niño en completa libertad para moverse y desarrollarse sin la intervención del adulto. Este método defiende que los niños aprenden solos a sentarse, gatear, caminar… sin necesidad de incitarles a ello. Eso sí, hay que darle todos los recursos necesarios para que pueda moverse en libertad.

El niño, al sentirse libre, se muestra más positivo, activo e interesado. Tan solo necesita sentirse respetado y querido, así como que se reconozcan sus logros, para superarse.

Así, el movimiento libre defiende la actividad autónoma para que el niño vaya descubriendo sus propias capacidades y a utilizar sus recursos. A los padres solos les corresponde asegurar las condiciones óptimas para que lo consiga sin forzarle.

Transcurrido el primer año de vida el niño adquiere habilidades relacionadas con el movimiento y el equilibrio: ya se levanta, se atreve a dar sus primeros pasos y gracias a esa movilidad empieza a experimentar con su entorno

Las enseñanzas de Emmi Pikler están centradas en el desarrollo de los niños de 0 a 3 años, aunque se pueden aplicar a cualquier edad.

Etapas principales del desarrollo motor

Etapa neonatal: el niño pasa de estar estirado boca arriba a ponerse de lado: 3 a 7 meses:

Etapa de suelo:

– Pasar de estirado boca arriba a estirado boca abajo: 4 a 8 meses

– Pasar de estirado boca abajo a estirado boca arriba: 4 a 9 meses

– Arrastrarse por el suelo: 7 a 13 meses

– Gatear: 8 a 16 meses

– Sentarse: 9 a 16 meses

– Arrodillarse: 10 a 15 meses

– Ponerse de pie: 12 a 21 meses

– Dar los primeros pasos: 12 a 21 meses

– Caminar de forma segura: 13 a 21 meses

Consejos para los padres

Si te interesa el movimiento libre y quieres usar este método para favorecer el desarrollo autónomo de tu hijo, te damos unas cuantas pistas para saber cómo debes actuar:

– Colócalo boca arriba, en el suelo si se siente cómodo o sobre una superficie firme en la que tenga espacio y déjalo libre

– Pon cerca juguetes o materiales sencillos; no le animes a cogerlos ni se los coloques en la mano, simplemente déjaselos a su alcance

– No uses gimnasios con barra de actividades, le pueden despistar de su propio movimiento

– Puedes hablarle y comunicarte con él, pero también debes dejarle solo

– Si llora o está incómodo,  prueba en otro momento

– Si te tiende la mano, dásela, habla con él y levántalo si lo necesita, pero no lo lleves a una posición que aún no haya logrado por sí mismo

– Acondiciona la casa todo lo que puedas, contando con el espacio del que dispongas. Crea un espacio diáfano y tan amplio como puedas en la sala más grande. Coloca algunos elementos que le ayuden a explorar, gatear, trepar… como pufs, cojines, cajas… El suelo debe ser cálido

– Ponle ropa amplia y cómoda, mejor descalzo o con zapatos sin suela dura y antideslizantes

– Los juguetes pueden ser objetos cotidianos con los que pueda experimentar

– Las hamaquitas no son muy recomendables ya que limitan su movimiento. Los andadores están totalmente desaconsejados ya que les fuerza a estar de pie y/o caminar cuando no están listos para ello

– Tu ayuda tiene que ser siempre indirecta

– No apures al niño ni le enseñes movimientos, tampoco debes obligarlo a hacer algún ejercicio concreto, dale siempre total lbertad de movimiento

 

Semana Mundial de la LACTANCIA MATERNA: Del 1 al 7 de agosto

WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna), entidad que trabaja conjuntamente con OMS y UNICEF y coordina cada año la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna ha hecho público el que será el lema de la Semana Mundial de Lactancia Materna 2018:

Lactancia materna: La base de una vida saludable

La SMLM 2018 se centrará, por tanto, en la lactancia materna como la base para una buena salud para toda la vida para bebés y mamás.

La lactancia previene el hambre y la malnutrición en todas sus formas y garantiza la seguridad alimentaria para bebés, incluso en situaciones de crisis.

Sin que suponga un costo familiar extra, la lactancia es una manera económica de alimentar a los bebés y favorece la reducción de la pobreza.

La nutrición, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza son fundamentales para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Los Objetivos de la SMLM 2018 se centran en la relación de la lactancia materna con la nutrición, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza  y para ello es importante:

  • Informar a la población.
  • Anclar la lactancia materna dentro de diferentes agendas políticas (salud,  sustentabilidad, …)
  • Promover el trabajo conjunto y en red de personas individuales y organizaciones.
  • Desarrollar estrategias de difusión y apoyo a la lactancia materna.

TODOS tenemos un papel importante para asegurar el crecimiento, el desarrollo y la supervivencia de los niños alrededor del mundo.

 

Siete frases Montessori para usar con tus hijos

Definir el sistema o la pedagogía Montessori no es cosa sencilla: no se limita a un estilo de pensamiento, es una manera de ver el mundo, tanto así que incluso tiene un languaje particular para dirigirse a los niños…

Los guías Montessori utilizan un lenguaje que supone primero el reconocimiento y el respeto hacia el niño, las palabras que usan fueron escogidas cuidadosamente para reforzar la voluntad y las habilidades de cada niño, para promover su independencia y desarrollar un pensamiento analítico y crítico.

Te compartimos 7 frases comunes que se usan en el sistema Montessori y que como padres podemos incorporar a nuestra vida/crianza cotidiana:

1. “Te he visto esforzarte mucho.”

Enfocarse en el proceso y no en el resultado es clave en el sistema Montessori. Se evita el reconocimiento absoluto con frases como “buen trabajo” o “te quedó hermoso”, o “lo hiciste perfecto”, y en cambio se hace énfasis en lo concentrados que estuvieron durante la labor, o lo mucho que han mejorado la letra, o en cómo han cuidado la limpieza esta vez.

Reconocer el esfuerzo en lugar del resultado hace que el niño se sienta motivado para seguir mejorando y lo hace creer que siempre puede hacerlo mejor

Se trata también de usar frases específicas y no genéricas, por ejemplo; en lugar de decir “Eres un buen niño”, decirle: “Noté que has tratado muy bien a tu hermanito y que hoy compartiste tus juguetes”, esto lo hace ver que su conducta es reconocida, pero que no lo etiqueta. En lugar de decir “Eres un gran artista”, decir algo como “Me gusta mucho cómo has usado tantos colores en tu dibujo, cada vez usas mas y se ve muy lindo”.

2. “¿Qué piensas de tu trabajo?”

En Montessori, el niño es su propio maestro. Los niños y las niñas por lo general son catalogados, elogiados de maneras genéricas o criticados de maneras absolutas. En Montessori los guías ponen al alcance del niño materiales que descubre por sí mismo en un ambiente que favorece la curiosidad y los experimentos.

El auto-análisis o la auto-evaluación es parte del descubrimiento.

Cuando el niño te pregunta “¿te gusta mi dibujo?”, en Montessori se sugiere que en lugar de responder de manera automática “Me encanta”, respondas con preguntas tipo: “¿A tí te gusta?, ¿Cuál es tu parte favorita?; ¿Qué te costó mas trabajo?… esas respuestas/preguntas lo llevan a revisar su propio trabajo en lugar de solo buscar aprobación.

3. “¿Dónde podrás encontrarlo o buscarlo?”

La independencia es otro gran valor Montessori. Se trata de enseñar a los niños a hacer cosas por ellos mismos. En tanto que lo sencillo es resolver la mayoría de las dudas de nuestros hijos, es mejor no hacerlo y ayudarlos a encontrar sus propias soluciones y respuestas. esto aplica cuando pierden algo, o cuando preguntan qué hacer con alguien… por ejemplo: tu hijo no encuentra su zapato, en lugar de sacarlo de debajo de la cama y dárselo en la mano, le preguntas dónde cree que pudo haberlo dejado, esto puede tomar tiempo y paciencia pero la práctica hace al maestro y aprenderá a buscar por él o ella misma.

4. “¿En qué te gustaría que te ayude?”

Lo natural es que los niños pidan ayuda, pero todos queremos que nuestros hijos se conviertan en personas responsables. A los niños les gusta que se les asigne responsabilidad y que se les reconozca que pueden llevarla a cabo.

En Montessori, cuando el niño pide ayuda se le pregunta en qué le gustaría recibir la ayuda, es decir, el niño tiene que pensar en lo que realmente no puede hacer solo, con esto el niño asume la parte que sí puede hacer solo y recibe gustoso la ayuda que requiere.

Por ejemplo: recoger los juguetes puede ser un fastidio para los niños sobretodo cuando están cansados, pero podemos decir algo como “OK; mira yo recojo los coches y tu la pista”, con eso terminan haciéndolo ambos, pero no se libera de su responsabilidad y se siente apoyado-acompañado.

5. “En nuestra casa nosotros…”

Esta pequeña frase se usa para recordarle al niño las reglas y costumbres de casa, así va reconociendo como funciona su comunidad primal: su casa. Esto se usa en lugar de gritar instrucciones o de dar órdenes, el niño comprende su entorno y accede a ser parte de esas reglas.

Ejemplo: “En nuestra casa comemos sentados y no gritamos”, es mejor que decir “Siéntate a comer y cállate”. Igual que a los adultos, los niños disfrutan de ser parte de una sociedad.

6. “No lo distraigas, está concentrado”.

Proteger la concentración de los niños es fundamental en el sistema Montessori. Es importante establecer ritmos y tiempos para que los niños lleven su atención a ciertas cosas y actividades hasta que las comprendan. Si tu hij@ está concentrado no lo interrumpas para preguntarle qué hace o cómo lo hace, o si le gusta o no lo que hace, respeta su concentración.

La concentración fomenta el pensamiento creativo y el juego imaginativo y ello es vital para el desarrollo saludable del niño.

7. “Sigue al niño”.

Esto va más allá del sentido literal de ir tras de él, se basa en un principio de confianza, en el que cada niño sabe y reconoce (si lo dejamos), cuando es el tiempo para que haga o desarrolle ciertas cosas y habilidades. El niño establece su ritmo e interés en el aprendizaje y los guías y los padres los seguimos.

Se trata de entender la razón detrás de la conducta. Esto nos recuerda que NO todos los niños caminan al año, o leen a los cuatro, o hablan a los dos… a un niño sano que no ha desarrollado ciertos puntos de crecimiento no le puede importar menos no hacerlo, pues ello es la transparente razón de que no le interesa aún

Seguir al niño significa reconocer que cada niño es único y que tiene sus necesidades, intereses, pasiones y habilidades individuales y que debe ser guiado conforme a éstas.

Montessori no es solo una corriente educativa, es una manera integral de ver  y estar con un niño. Aun cuando tu(s) hijo(s) no vaya(n) a una escuela Montessori, puedes aplicar estos 7 puntos en tu manera de comunicarte y verás la diferencia.

Autora: Karla Lara, www.mamanatural.tv

 

Nota: “La maternidad es dura, nunca criamos al gusto de los demás”

Siempre se habla de la importancia de la lactancia para la salud del bebé, pero ¿qué importancia tiene para la salud de la madre?

En los últimos 20 años se han descubierto cada vez más efectos de la lactancia sobre la mujer… La lactancia produce beneficios mientras la madre amamanta: le ayuda a entender mejor las necesidades de su bebé, a sentirse menos estresada, a tener la tensión más baja, a perder peso (todo esto es efecto de la oxitocina y todos los sistemas que activa en la madre durante la lactancia). A largo plazo, las madres que han amamantado tienen menos riesgo de padecer cáncer de mama, de tener infartos de miocardio o infartos cerebrales, de obesidad, de hipertensión, de diabetes… realmente es una maravilla. En un reciente congreso celebrado en España, la experta Melissa Bartick explicó que la lactancia ¡es más importante para la salud de la mujer que para la del bebé!

¿Hay diferencias en el futuro adulto entre un bebé al que amamantó su madre o el que fue alimentado con leches compradas?

Sí, de esto no cabe duda y son cientos de estudios los que lo demuestran. Tomar leche materna más de dos meses ya empieza a dar resultados medibles de salud en los bebés, y más cuanto más tiempo y más cantidad toman. Tiene sentido, ya que el ser humano está diseñado para tomar leche humana, y no leche química basada en la leche de vaca. Es como si criamos caballos con leche de jirafa… podrán salir adelante más o menos si la modificamos, pero no estarán igual de sanos.

Asesora a madres con dificultades para dar de mamar a sus bebés. ¿Cuáles son los principales problemas con los que se enfrenta?

El principal problema es la percepción de la madre de que no tiene suficiente leche para alimentar a su bebé. Y digo percepción porque con frecuencia no es una insuficiencia real sino una sensación de la madre. Casi todas las madres son capaces de producir leche para sus hijos, pero debido al gran número de interferencias que impactan este proceso natural (partos muy medicalizados, consejos incorrectos los primeros días, falta de apoyo especializado, falta de apoyo del entorno familiar…), muchas llegan a sentir que no son capaces.

¿Cree que también hay ‘interferencias’ sociales o laborales?

Por supuesto. La maternidad es un período duro socialmente, en el sentido de que nunca criamos al gusto de los demás. Las madres que dan el pecho son criticadas por poner al bebé al pecho con frecuencia, son acusadas de hacerles pasar hambre, de malcriarlos por darles ‘a demanda’… pero a las madres que no dan el pecho se les hace sentir culpables por no darlo… así que hay críticas y acusaciones para todas. La verdad es muy triste. En otras culturas la cuarentena es una época en la que se cuida especialmente a la madre que acaba de tener un bebé. Aquí es lo contrario… mientras estás embarazada eres como una diosa, pero en cuanto das a luz se espera que seas la madre perfecta, la anfitriona perfecta y la trabajadora perfecta. Y esto independientemente de la forma en que alimentes a tu bebé. Todas las madres deberíamos estar unidas para crear un espacio social que nos permita respirar durante la crianza de nuestros hijos pequeños.

Hace años, las madres les daban de mamar a sus hijos hasta los dos o tres años. ¿Por qué no se hace hoy, por problemas laborales o porque no resulta conveniente?

Un poco de todo… se ha perdido la cultura, la forma de vida en la que esto era lo normal. Ciertamente la vuelta al trabajo a las 16 semanas no ayuda… Sin embargo, es una cuestión muy cultural, muy tribal. Me refiero a que existen por ejemplo en Galicia pueblos donde hay matronas excelentes acompañando a grupos de apoyo a la lactancia desde hace años, y en esos pueblos, o barrios, la lactancia se va convirtiendo en algo normal, ves madres dando el pecho por todas partes, o porteando a sus bebés, o lactando hasta los dos o tres años. Allí la lactancia se ha recuperado como norma cultural.

Autora: Carmela Baeza Pérez-Fontán, médica especializada  en medicina familiar y comunitaria y especialista en lactancia materna. Nota realizada en el marco de las “Xornadas de Formación Avanzada en Lactancia Materna” organizadas por la Asociación Galega de Matronas.